Autorretrato, viaje al centro de ti misma

Autorretrato, viaje al centro de ti misma

Carmina Gabarda López

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Una mala experiencia en una sesión de fotos fue la que hizo que desistiera hace algún tiempo de tener alguna foto mía bien hecha. A la cualidad de ser poco o nada fotogénica, se sumó la de dar con un fotógrafo que parecía vivir en épocas pasadas, haciendo que el álbum de fotos que me dio acabara directamente en la basura. Sin más.

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En una de esas búsquedas continuas de crecer en el campo de la fotografía, di con uno de los maravillosos cursos de Jackie Rueda, parecía que estuviera hecho para mí: Autorretrato, viaje al centro de ti misma. Así que sin pensarlo dos veces me matriculé. El curso duró 8 días y fue muy enriquecedor. Pero no fue hasta meses después cuando me decidí a probar. Lo tenía todo, cámara, trípode, mando a distancia y un frasco lleno de ilusión por descubrir. Debo reconocer que la primera vez que me hallaba delante y detrás de la cámara a la vez me sentí muy rara. No sabía cómo ponerme. Hasta que me di cuenta que era un ejercicio solitario donde los límites sólo estaban donde yo los quería poner…

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Desde entonces todas las semanas dedico una tarde a disparar y a experimentar. El autorretrato es una experiencia emocional y provocadora, es uno de los desafíos más interesantes que ofrece la fotografía. Es la suma de imagen y sentimiento, generados en la cabeza del espectador. Pero si a eso le añades la frase o cita adecuada a lo que quieres transmitir con la foto, entonces es cuando todo cobra sentido. Un sentido especial, capaz de provocar sensaciones a quien lo observa.

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 Proyecto

El autorretrato es una experiencia emocional y provocadora, es uno de los desafíos más interesantes que ofrece la fotografía. Es un ejercicio solitario donde los límites sólo están donde tú los quieres poner. Es el único campo que te permite estar delante y detrás de la cámara a la vez. Es un viaje al centro de ti misma. Es la suma de imagen y sentimiento, generados en la cabeza del espectador. Pero si a eso le añades la frase o cita adecuada a lo que quieres transmitir con la foto, entonces es cuando todo cobra sentido. Un sentido especial, capaz de provocar sensaciones a quien lo observa.

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 Biografía

Nacida en un pueblo de Valencia, desarrollé mis estudios de bachiller de artes en el Complejo Educativo de Cheste, especializándome años después en Gráfica Publicitaria en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Alicante. Allí tuve mi primer contacto con la fotografía donde se despertó en mi la curiosidad e inquietud de este mundo que me apasiona. Comencé a disparar y a investigar hasta dar con mi primera reflex analógica, regalo de mis padres.

Actualmente trabajo como diseñadora gráfica en el Departamento de Diseño de Contenidos Multimedia de la Universidad Internacional Valenciana y dedico mi tiempo libre a desarrollar un proyecto fotográfico de autorretrato, el cual no sólo me ha ayudado a crecer como fotógrafa, sino que me ha dado la oportunidad de conocer e interactuar con fotógrafos de todo el mundo.

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Carmina Gabarda López. 1984, Villar del Arzobispo (Valencia)

carmigabarda@hotmail.com

Técnico Superior en Gráfica Publicitaria. Diseñadora gráfica en el Departamento de Diseño de Contenidos Multimedia de la Universidad Internacional Valenciana (VIU)

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Os deseamos el mejor año 2014

Os deseamos el mejor año 2014

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No son tiempos

Por Carla Faginas Cerezo

Calle Fuencarral Madrid 2013

Calle Fuencarral. Madrid 2013

Lo vi caminando por la calle Fuencarral, más movido por la inercia que por decisión propia, y no supe si lo que estaba viendo era cierto. Un viandante de mediana edad, con la indumentaria y la complexión física del ciudadano medio (entiéndase la generalización), el pelo corto y el traje bien planchado, lloraba desconsolado mientras vagaba entre un gentío que ni siquiera se giraba tras su paso. Confieso que no supe cómo reaccionar. Cruzó la carretera sin apenas fijarse en el tráfico y avanzó calle abajo hasta que lo perdí de vista. Yo, por mi parte, no volví sobre mis pasos. No lo seguí para comprobar si se encontraba bien, si necesitaba ayuda. Me quedé inmóvil en medio de la muchedumbre, alzando la mirada por encima de aquel millar de cabezas ajetreadas, y, tras recibir un par de empujones, decidí retomar mi camino con un sabor amargo en la boca que debió de desencajarme el rictus, porque un amigo, que era con quien caminaba, me preguntó qué me pasaba. “Nada”, respondí, “que acabamos de cruzarnos con un hombre que lloraba”.

Recordé entonces que semanas antes, regresando a casa del trabajo, había sido testigo de una de las escenas más extrañas que he presenciado en el año que llevo viviendo en la capital. Al bajar del metro en la estación de Cuatro Caminos, un niño de unos seis años se apeó al mismo tiempo que yo. Iba solo, con paso decidido, y agarrando un globo con cada mano. Subí las escaleras detrás de él y lo seguí por el entramado de pasillos que conforman las estaciones del metro de Madrid. Nadie más se fijó en él, o al menos eso me pareció. Segundos después, una señora, a la que le he otorgado el papel de madre del chaval, lo llamó por su nombre. Por lo visto, en un enfado entre los dos, ella había decidido hacer como que no estaba y seguirlo, al igual que yo, sin que él fuese consciente. Insisto en que nadie, incluida yo, se acercó a preguntarle si estaba solo o perdido. Me atrevería a decir que nadie más reparó en su presencia.

Metro Madrid

Metro de Madrid (Fuente: publico.es)

Contándole a un amigo de la infancia estas historias, junto con las de las cuatro personas que duermen en los soportales que separan mi casa de la boca de metro más cercana, este me dijo, literalmente, que las cosas están muy jodidas y que no son tiempos de preocuparse por los demás. Y añadió: “Yo antes era como tú, pero vivir en una ciudad tan grande me ha cambiado”.

Desde entonces no puedo evitar darle vueltas a todo, revisar con lupa los comentarios que la gente comparte conmigo y la actitud de las personas con las que me cruzo por la calle, y creo que me estoy volviendo una rancia. Veo las noticias con un gesto entre incrédulo y amargado, y me estoy ganando una fama de indignada que nunca antes había tenido (o al menos eso creo). Me enfada un presidente del mundo (sí, han leído bien: del mundo) dispuesto a bombardear a quien se ponga por delante sin que el peso de un Premio Nobel de la Paz ejerza influencia alguna sobre sus actos. Me enerva España como conjunto, especialmente su clase política y la permisividad con la que nosotros, los españoles, afrontamos una corrupción que actúa como la carcoma y de la que ningún estamento político o social parece quedar impune. Pero, sobre todo, me agobia la presencia de esas cuatro personas que duermen a la intemperie en mi calle.

Así que en emarca españasas estamos: en tiempos que no son, en ciudades que, según parece, deshumanizan inexorablemente y en caracteres que se agrian como el zumo de un limón con solo encender el televisor. Pero nada de esto importa, señores, porque ahora estamos a otras cosas. Qué más dan estas historias si en estos momentos nos ocupan otros temas mucho más importantes, ya sea Madrid 2020, la manida Marca España o jugar con el Reino Unido al “pero tú más”. Mejor será entonces que no nos preocupemos, porque no son tiempos, que dejemos de lado lo que tengamos entre manos y nos bajemos al bar a tomar una caña, porque todavía es verano y como en España, dicen, no se vive en ningún sitio.

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Carla Faginas Cerezo es periodista y alumna del MUIP
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Semiótica de la imagen: el mundo en una fotografía

Micah Albert

Imagen del fotógrafo freelance estadounidense Micah Albert tomada en Nairobi (Kenia). Ganó el primer premio World Press Photo 2013 en la categoría Temas Contemporáneos. Retrata a una mujer que trabaja rebuscando entre la basura y lee los libros que suele encontrar

Es una mujer joven, esbelta, aún confía en la vida. Va vestida con ropas sucias y hasta harapientas porque para su trabajo no hay otras más apropiadas. También se cubre la cabeza con un gorro de beisbol a la moda aún más sucio que su cazadora, su falda o su mandil, pero muy útil para proteger su cabellera de la inmundicia. Los zapatos, con cordones bien atados, embarrados, usados, cómodos, algo destrozados ya en las suelas fuertes de caucho, resguardan sus pies, relajados, en descanso.

La mujer joven está sentada sobre una gran bolsa de basura de ese fiel color azulina, un tono que ya es inseparable símbolo del sarcófago diario de nuestros desperdicios. La joven ha encontrado un beneficioso asiento para leer uno de esos libros que encuentra entre las basuras. Está concentrada, el rostro relajado, una sonrisa a punto de aparecer. Todo lo que la rodea es un inmenso basural, uno de esos campos que no suelen estar muy alejados de nuestras grandes y modernas ciudades y en los que siguen creciendo matorrales ajenos al veneno del plástico, de los ácidos, de la corrupción. No podemos sentir el olor pero casi podríamos imaginarlo.

Y en medio del paisaje estercolar está ella. Absorta, cómoda, bella. La delicadeza con la que sus manos jóvenes sujetan el libro, su concentración tranquila por lo que está leyendo, esa necesaria distracción en su trabajo, mal pagado, solo aceptado para sobrevivir, la luz que emana del libro, son los detalles de una fotografía que nos abren el mundo entero de los significados y los significantes.

El cielo es gris. El día plomizo. Solo ella es la vida. Por esa curvatura de su elegante cuello, levemente inclinado sobre el libro rescatado, por la serenidad de esta joven lectora en medio de la basura, podemos mantener todavía una ligera esperanza en la redención de quienes estamos lejos de los estercoleros. Su gesto, su figura y su mente curiosa nos obligan a seguir defendiendo la creación, la escritura, la palabra, la persecución de la belleza.

María Jesús Casals

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la chica de las ojeras: poema

ChantalGoya

Chantal Goya (Saigón, 10 de junio de 1942), actriz y cantante francesa

La chica de las ojeras

Por Héctor Acebo

Tú tienes ojeras
porque te pesan
los ojos.

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Un ejemplo de superación de la crisis por amor al trabajo

LA ARTESANÍA, LA CERÁMICA Y LA TRADICIÓN DE UN PUEBLO: Las consecuencias de la crisis en los pueblos con cultura popular.

Francisco Saavedra lleva 40 años en la alfarería, comenzó a trabajar siendo un niño por tradición.

MARÍA AMELIA GONZÁLEZ, Madrid.

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Francisco Saavedra elabora en el torno las piezas de barro
/Fotografía: María Amelia González.

Con sólo 9 años, en 1973, Francisco Saavedra comenzó una tradición típica de su pueblo y su familia, la alfarería. Profesión que se ha seguido de generación en generación por muchas familias de su tierra; Salvatierra de los Barros. Como pueblo artesano y alfarero, esta población pacense recibe su apellido “de los Barros” no por encontrarse dentro de la Comarca de Tierra de Barros (Badajoz, Extremadura), sino por ser un pueblo dedicado a la producción de alfarería. Una profesión de la que todavía siguen viviendo alrededor de 20 familias con sus alfarerías en el pueblo salvaterrense. La familia de Francisco es una de ellas. Desde muy pequeño, Francisco comenzó a ayudar y a trabajar con su padre en el torno dando forma a numerosas piezas de barro “Comencé con mi padre en el torno, le ayudaba a mover los cacharros para que se secaran y le ayudaba a arreglar el barro” afirma el alfarero.

Con el paso de los años, la profesión ha cambiado y se ha avanzado mucho en técnicas de creación y decoración así como en la forma de trabajar y vender. “Antiguamente mi padre  vendía en la alfarería. Se encargaban y se hacían pedidos de cara a la primavera, que era cuando empezaban a llevarse los cacharros los arrieros”, explica Francisco. Los arrieros o vendedores se encargaban de recorrer España y el extranjero con sus burros cargados de piezas para poder vender la industria que tanto tiempo de elaboración y trabajo les había costado.

La alfarería sigue siendo la industria principal de la que viven muchas familias en Salvatierra de los Barros. Cada dos años, en la localidad se celebra “La Feria Ibérica de la Alfarería y el Barro”, y gracias a su labor y tradición ha sido reconocida recientemente como Área de Interés Artesanal. Pero, vivir de la alfarería en Salvatierra no es tan sencillo. El camino de Francisco hasta llegar a la consolidación de su profesión no ha sido siempre fácil. Por eso, su mujer, Carmen Salguero, siempre le ha acompañado y ayudado, juntos han llevado a cabo un sueño y una tarea común. “En 1991 decidí junto a mi esposa fundar mi propia empresa, construyendo una fábrica en la cual continuamos hoy día”. La creación de esta fábrica supuso el comienzo de una larga trayectoria personal y profesional de la que aún siguen viviendo, intentando superarse en la creación de piezas de calidad. Poco a poco, la labor artesana de dedicación a la cerámica se ha ido perdiendo cada vez más a través de las generaciones debido a la crisis comercial y al desarrollo cultural del pueblo. Francisco Saavedra asegura que es muy difícil vivir de la cerámica en la actualidad “La alfarería no es una cosa que esté de moda ahora para dar de comer”. Y comprende que cada vez haya menos familias que sigan la tradición alfarera de padres a hijos. “Si mis hijos quieren dedicarse a la alfarería les animaré, cada uno tiene que elegir su camino, como yo elegí el mío. Me he preocupado de que tuvieran una formación, pero ellos son los que tienen que decidir y la verdad es que vivir hoy de la alfarería es muy complicado”, dice Francisco.

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Stand de Francisco Saavedra en la Feria de Cerámica de Toledo. Fotografía: Cersal

 Saavedra ha notado un enorme cambio en las ventas con la llegada de la crisis económica. Con el paso de los años, ha tenido que desplazarse de su casa y ha considerado muy necesario participar en diversas ferias de artesanía realizadas en otras zonas para poder conseguir beneficio económico.  “Ahora tienes que desplazarte fuera y no seguir vendiendo solo en la alfarería como hacía mi padre. Nosotros distribuimos por toda España, además de Portugal, Italia y Francia”, expone el alfarero. Desde que comenzó la mala situación económica, Francisco y su familia han tenido que aumentar sus viajes para poder vender las piezas de barro realizadas, pero trasladarse y conocer nuevas ferias y lugares no siempre ha sido una solución a los problemas. “Lo peor de estar fuera de casa es desplazarte y tener muchos gastos para luego no vender”, argumenta Francisco.

Actualmente, la crisis ha provocado que esta tarea de desplazamiento comercial haya sido necesaria para que muchos alfareros del pueblo hayan logrado subsistir y vivir de la profesión.  Además el consumo de los productos fabricados ha descendido conforme ha llegado la mala situación económica. “El consumo de los objetos de alfarería ha disminuido mucho y es en lo que más estamos notando la crisis.  No son productos de primera necesidad y la gente no compra”, explica. No obstante, asegura que desde que se dedica a su profesión siempre ha conocido crisis, unas más graves que otras. “Cada vez ha ido costando más trabajo vender, hemos tenido que esforzarnos en sacar cosas nuevas para seguir viviendo de esto”, relata Francisco.

Las nuevas alternativas se han ido convirtiendo en la única manera de lograr sobrevivir en la profesión. Desplazarse fuera de casa cada vez en mayor medida, crear nuevos productos e innovar con nuevas técnicas  para poder vender han sido tres aspectos esenciales que han permitido que Francisco siga viviendo de su trabajo. “Hemos tenido que innovar, creamos nuevas piezas, tenemos página web y trabajamos por encargo en ferias y exposiciones”, añade Francisco Saavedra.

Para ayudar y promover la artesanía se creó la Asociación Extremeña para la Promoción de Artesanía. Una asociación que cuenta con diputaciones en Cáceres y Badajoz y cada vez con más tiendas para vender los productos artesanos. Francisco forma parte de esta asociación y logra vender algunas de sus obras en sus tiendas. Reconoce que es una gran iniciativa para ayudar al trabajo de calidad que realizan muchas personas, pues elaborar una pieza de barro no es fácil, al igual que cualquier otro producto artesano. Toda creación precisa de un laborioso tiempo y trabajo. Una pieza de barro puede tardar en hacerse completamente una semana mientras se moldea el barro, se decora, se pinta a mano y se cuece en el horno. En muchas ocasiones las personas no comprenden  el esfuerzo y trabajo de creación de las piezas, y esto es lo que más le duele a Francisco pues, según el alfarero, “se valora muy poco el trabajo artesanal y se compran productos similares, de menor calidad en grandes bazares”.

Francisco Saavedra afirma que ha tenido que avanzar trabajando nuevas piezas para desarrollarse como creador y sentirse realizado como alfarero. Tanto su mujer como él han tenido que mejorar en la elaboración de productos conforme ha ido evolucionando la sociedad. Ellos siguen creando piezas tradicionales para coleccionistas, fundamentalmente, que emplean sus obras para decorar, pero también experimentan con la creación de nuevos productos, tanto para el uso en el hogar como para adornar. “Todo esto realizado por mí y mi esposa Carmen,  en cuya tarea nos dejamos la piel en la realización y creación de cada pieza. Llevar a cabo nuevas ideas no es fácil, y se precisa mucho tiempo para pensar en la creación de algo que suponga el acto de venta”, expresa Saavedra.

A pesar de las dificultades con las que se han encontrado en muchas ocasiones por no vender fuera de su tierra, Francisco y su mujer nunca han perdido la ilusión y han elaborado cuidadosamente cada pieza con el cariño que les corresponde. Aseguran que cada pieza es una nueva creación, ninguna es igual que la otra porque se realiza a mano, moldeando con cariño el barro. “Estamos volcados los dos en el oficio ya que a los dos nos tiene “sorbido el seso”. Esto nos lleva a elaborar piezas que transmiten el cariño con el que las hacemos”. Francisco Saavedra no se explica su vida sin su trabajo, por eso se esfuerza en progresar constantemente.

Ante la búsqueda de nuevas iniciativas para mejorar su situación laboral, Francisco no se ha conformado con desplazarse fuera e innovar, sino que decide también afrontar nuevos retos dando pequeños cursos de alfarería. El primer curso lo impartió en el año 1992 como monitor, a un total de 15 personas en la primera casa de oficio de su pueblo,  Salvatierra de los Barros. El curso tuvo una duración de un año y en él Francisco enseñaba a tornear y cocer fundamentalmente. Cuando se creó la segunda casa de oficio en el pueblo, el alfarero ejerció de coordinador, junto a 8 monitores y 45 alumnos, de tres especialidades: el esmalte, el torno y la decoración. También trabajó coordinando este curso durante todo un año.  En 2006, Francisco decide dar un nuevo curso, esta vez junto a su mujer, Carmen, en la Universidad Popular de Olivenza (Badajoz). Los dos juntos realizan un curso de alfarería y decoración durante dos meses. En el año 2008, los dos vuelven a dar un curso de unas 200 horas, sobre técnicas de pintura y decoración, en Almendral (Badajoz). Unos meses más tarde, los dos imparten otro más en Casatejada (Cáceres) para la Asociación de Promoción de Artesanía de Extremadura y la Diputación de Cáceres.

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Carmen pinta a mano las piezas de barro con óxidos y las cubre con esmaltes /Fotografía: María Amelia González.

Tanto trabajo, obtuvo su recompensa. En el año 2006, Francisco fue agraciado con el primer premio del XXXV Concurso Internacional de Cerámica y Alfarería de Zamora por un plato hecho y pintado a mano de gran tamaño.  Este premio le recompensó por el reconocimiento a su trabajo pero también económicamente, pues obtuvo 3.000 euros por la creación de este gran plato amarillo con un pavo real pintado en tonos verdes. “Pensamos primero en hacer un plato de difícil ejecución, de envergadura, aplicando un material nuevo a la alfarería como era el barro de loza”, explica Francisco. En el año 2010 recibió el Premio al V Accésit Artesanía tradicional por su obra “Ollas para cocido” en los premios de la Junta de Extremadura. “Ganar un premio hace que sientas un gran reconocimiento al esfuerzo de superación y trabajo de toda una vida dedicada a tu oficio”, reconoce Francisco. Lo más gratificante para el alfarero a lo largo de los años es poder vivir gracias a sus creaciones, que a las personas les guste su trabajo y lo valoren en su compra.  Por encima del valor económico de cada una de sus piezas, Francisco valora enormemente el cariño con que las personas las compran para decorar y utilizar en sus casas. Este alfarero extremeño y salvaterrense realiza sus productos para compartirlos con el público y le satisface que la gente compre y decore sus casas con los resultados de su trabajo, aún en tiempos de crisis,  porque realmente aprecian y quieren para ellos los productos.

Francisco Saavedra no comprende su vida sin su profesión, por eso espera que la mala situación por la que está pasando España y el ámbito comercial en especial, se solvente pronto. Afirma que seguirá luchando por su trabajo y por seguir adelante con su tarea como ha hecho hasta entonces. “La alfarería para mí es media vida, es lo que me ha dado de comer, lo que me ha mantenido, de lo que he vivido y lo que me ha gustado hacer y querré hacer siempre”.

MARÍA AMELIA GONZÁLEZ es actualmente estudiante del MUIP

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Un poema de Héctor Acebo

August Macke (pintor expresionista alemán, 3 de febrero de 1887 – 26 de septiembre de 1914): Muchachas bañándose con ciudad al fondo

La residencia

Árbol eres,

musgo eres,

eres violeta que el viento sobrevuela.

Eres una criatura —tan alta,

y todo esto es locura para el mundo.

Ezra Pound

Por Héctor Acebo

Las niñas de la residencia

son tan dulces,

que se tiran de los pelos

al inicio de la primavera.

A veces, las más madrugadoras

hacen competiciones de llantos;

otras ni siquiera se inmutan:

son sacos de huesos

con planetas en los ojos.

 

¡Cuántas noches soñé

con ser vuestro compañero

de cuarto, niñas!

¡Cuántas noches

os paseasteis en camisón

por la terraza de mi mente!

Venid, os mostraré

algunas de las luciérnagas

que patrullan Miranda.

No tengáis prisa por volver

a la residencia.

No permitáis

que el cambio climático

afecte a la mitología:

 

dejad que la Noche se lave

en vuestros cuerpos,

niñas.

Madrid, 2012

Héctor Acebo durante su recital poético en el acto de graduación de la 2ª promoción del MUIP (28 de junio de 2012)

Héctor Acebo es escritor, poeta y periodista. Fue alumno del MUIP y actualmente es doctorando del programa de Doctorado en Periodismo de la UCM (Facultad de Ciencias de la Información)

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Poemas de Karen Alcántara

CONQUISTAS DE UN SOÑADOR…

 ¡Sueña! Aunque otros no entiendan tus sueños.

 ¡Anhela! Aun cuando las circunstancias quieran bloquearte.

 ¡Ríe! A pesar del dolor.

 Recuerda: Tú eres la única persona que puede conquistar tus sueños, porque crees que eso que no puedes ver está al alcance de tu fe…

 Se ese soñador que conquista,

 Se praxis, no teoría

 Y deja las huellas de tu historia en cada lugar donde transites.

 En el medio que te rodea, tú puedes hacer la diferencia entre lo inconcluso y lo que persevera.

 Ponle sello de autenticidad a tus sueños y avanza hacia ellos.  Hoy puede ser el día ideal para comenzar.

 

AMOR QUE ENCANTA

Quisiera contarte cuánto te anhelaba,

Amor entre amores que siempre soñaba.

Pero ahora entiendo, debo confesarme

Y plasmar aquí tu sonrisa blanca, que

Ilumina el día de los que te aman,

Con chistes y prosas, con versos que amarran.

Tu nombre sutil encierra una trampa,

Pues eres tan dulce que a veces engañas,

Cuando con valor, fiera y arriesgada,

Demuestras la fuerza que lleva impregnada

La marca de un Cristo que es grande en tu alma.

Y así yo te quiero, mi amiga, mi hermana

Como a un ruiseñor que canta y encanta,

Que llena mi vida de dulces palabras,

Y consejos buenos que cambian mi casa.

Eres mi baúl, de clase, de marca,

Que atesora con cuidado una prudencia que agrada.

Y es que eres tú tan creativa y variada,

Con dotes de modelo y cantante innata,

Tan loca, tan cuerda, tan poeta y llana

Adornas mi vida de dones que encantan.

A veces tan dulce, a veces tan clara

Sigues siendo tú, la diversidad es grata.

Con esto termino, amor de mi alma,

Eres como un ángel cuando miras,

Sonríes y me abrazas.

ESTADIOS DE SUSPIRO

Omelette de sueños,

Cánticos no escritos,

Odas que asombran

Al más fiel erudito.

Rimas que afinan

Y enderezan caminos

En un carrefour

Que ojos no han visto.

Versos que no acaban

Coplas que no cito

Rio entre corrientes

Ruiseñor sin nido.

Lentes transparentes,

Acordes con giros,

Guitarra del alma,

Lazos que conquisto.

Encuadres diversos,

Danzas y escritos,

Un collage del alma

Para el erudito.

ROMANCE, BESOS Y UN PINCEL

Si la ves llorar no es porque sufre

Ya el tiempo del dolor hizo maletas

Y entre versos y nubes dispersas

Se abre el horizonte y es un nido.

Un nido de esperanzas que no acaban

Y un enjambre de sueños que con gritos

Reclaman que conquiste las regiones

De un mundo hasta hoy desconocido.

Ahora abre su ser a un nuevo cántico

Su voz se alza en cuello ante el suspiro

De rimas y de glorias que de antaño

Le dieron la victoria y la elevaron.

La  elevaron hasta el  pie de la montaña

Y le cantaron versos aún no escritos

La pluma y el papel fueron testigos

De un romance,  besos y un pincel.

Pincel,   que atesora maná y vida,

Vida, que con la vida va volando,

Sueños, que si te cuenta no lo crees

Pues necesitas fe para alcanzarlos.

EL REFUGIO DE SOL

Rimas afinadas

Detalles que omites

Dime sin palabras:

¡Yo soy tu escondite!

Ponme un anzuelo

Péscame en tu río

Dame tu consuelo

Bríndame tu abrigo.

Se tú mi refugio

Tócame y me rindo

Dame de tu aceite

Llévame hasta el río

Extiende tu mano

Porque estoy caído

Mírame a los ojos

Méseme en tu nido.

Si yo soy tu sol,

Y tú mi arbolito

No me desampares

Que muero de frio.

ENTRE REJAS

A los privados de libertad…

A través de las rejas se vislumbran los rostros tristes y marchitos, de  seres   humanos que habitan en el páramo… Tienen grilletes en sus alas y contemplan el sol desde las tinieblas.

¡Miseria espiritual! Hambruna colectiva, vestidos raídos  y corazones carcomidos por la soledad son su ayer, su hoy y tal vez su mañana.

¿Quién recuerda su naturaleza? A no muchos hombres parece importarles, tampoco a las mariposas que se pasean erguidas por  los jardines y no penetran al patio de los huesos secos.

Solo los peregrinos de este mundo, los caminantes del camino, se dignan  a arrebatarles una sonrisa, un destello de esperanza. Solo quienes andan en medio de la luz pueden provocar su metamorfosis.

COLLAGE DEL ALMA

Mansa, no mensa

Callada, no necia

Arruga borrada de las madrugadas del alma.

Ni sombría, ni cerrada

Ni más, ni menos

Fértil, rescatada de noches de insomnios.

Beldad, no transfiguración

Original, no fotocopia

Agudeza que en la presencia de Dios se desata.

Ni fría, ni tibia

Ni turbia, ni escasa

Caliente por siempre

Los lobos no acaban.

La olla hirviente que arde
en la llama

Preparada está de antaño en mi casa

Para los camaleones

Que matan las almas.

DESENFADO TIERNO

Mitigo mis lágrimas en el sonreír de cada mañana

Al mirar los niños corretear por casa

Con tal desenfado que a veces espanta.

Y en sus balbuceos y su habla quebrada

Con toques de ingenio y un poco de gracia

Tomo mi pañuelo y lo agito al viento,

Y juego con ellos porque me entretengo.

Así pequeñitos y un poco ingenuos

Viven cada día alzando su vuelo

Sin preocupaciones, sin dudas, sin miedos,

Solo la confianza de un cuidado pleno

Que les brinda el Padre con amor sincero.

LA LUPA DEL TRUENO

Otra vez caí, pero me levantaré

Con tu gozo que es mi fuerza, mi horizonte y mi fe

Con tu abrazo que es mi brújula, mi refugio, mi sostén

Con tu voz en mis adentros que aún sostiene mis sueños,

Y susurra a mis oídos que esperar en tí es un sueño.

Y aunque en la penumbra no pueda vislumbrar  con claridad mi norte,  en la carretera de mi vida hay un mapa muy certero, que dirige mis anhelos y moldea mis pensamientos.

Y aún los transeúntes que se disfrazan de buenos

Suelen quedar descubiertos ante la lupa del Trueno

Que me alerta ante el ataque de cualquier intruso experto.

Y al final del recorrido recibiré mi corona,

Reservada desde antaño en el Trono de la Gloria

Donde habita mi fiel Padre que me cubre de las olas.

Karen Alcántara Figueroa, alumna del Máster Universitario en Investigación en Periodismo: discurso y comunicación (UCM), es poeta, periodista (licenciada en Comunicación Social, Periodismo, por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD). También es actriz (estudió Arte en la Escuela nacional de Teatro, Bellas Artes, Santo Domingo, República Dominicana).

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Lectura: Persuasión. Estrategias del creer, de Jorge Lozano

Jorge Lozano

Persuasión. Estrategias del creer. Universidad del País Vasco, Bilbao, 2012

Por Antonio Dueñas

 Afirma el autor en la introducción de este magnífico tratado que prefiere definirlo, en el sentido propuesto por Adorno, como ensayo, como género “que piensa discontinuamente, como la realidad es discontinua, y encuentra su unidad en las rupturas.” Al recorrer sus páginas, los  fogonazos certeros de cada uno de sus capítulos, me acuerdo de Montaigne, quien acertadamente pasa por ser el creador del “ensayo moderno”, y de  su afirmación cuando reflexiona en su capítulo sobre Demócrito y Heráclito y escribe que  “no veo el todo en nada. Tampoco lo ven quienes prometen que nos lo harán ver. De los cien elementos y aspectos que tiene cada cosa, tomo uno, a veces sólo para rozarlo, a veces para tocarlo levemente, y, en ocasiones, para pellizcarlo hasta el hueso”.

El tratado de Jorge Lozano entronca así con la tradición más genuina de la reflexión y del conocimiento, la que apuesta por la vía discontinua para crear la continuidad; embarca poderosamente al lector para tratar de  encontrar, con su colaboración necesaria, la unidad y las conclusiones, o la imposibilidad de las mismas, pues la investigación es un proceso abierto, estimulante y, con frecuencia, provocador. Para ello apuesta por una visión globalizadora, desde el punto de vista del análisis, que se revela sumamente esclarecedora y atractiva: la retórica, por ejemplo, viaja con la perspectiva semiótica y se enriquece con las aportaciones filológica y filosófica  para construir y ofrecer  una visión cognitiva integradora, lúcida y gratificante.

Es, en su primera parte, (cualquier división por mi parte es pura convención) un compendio de algunas de las  posturas occidentales que reflexionan sobre la eterna polémica entre “convencer y persuadir”, “explicar y conmover”; pero es mucho más que eso (que ya sería suficiente): ofrece al lector un camino profundo, documentado y atractivo por el que desentrañar la esencia misma de eso que hace siglos llamamos  persuasión, de sus fundamentos (filosóficos, sociológicos, semiológicos y, claro está, retóricos) y de su utilización, manipulación y limitaciones; desde el “mito fundacional” de Peitho;desde Gorgias hasta Perelman o Greimas, pasando por Pascal y Kant.   La segunda, por así decirlo, aborda con soltura la permanencia de la persuasión en el mundo de nuestras  creencias (en el mito, por ejemplo,), de nuestras  relaciones o en nuestra comunicación cotidiana (persuasiva –justamente- o negociadora), de modo que la intención persuasiva emerge siempre con presencia más o menos visible en la mayoría de nuestros discursos, disfrazada con frecuencia de argumentación, aunque, como el propio Lozano escribe, “persuadir interviene siempre con la intención de hacer al oyente consentir a lo que el hablante propone (la persuasión está presente, explícitamente o no, en el interior de un acto de pregunta)”. En estos tiempos de promesas y de preguntas políticas, podría añadirse, la persuasión, en un sentido o en otro, está en la pregunta misma; en el caso de una consulta política, por ejemplo, el mecanismo se hace más visible cuando primero se fija la respuesta que se desea obtener en dicha consulta para, en un segundo momento, perfilar adecuadamente la pregunta.

En resumen, tras lo apuntado, el gran valor añadido de Persuasión, además de su carácter “historiográfico”  es la sorprendente naturalidad por la que fluye toda su reflexión: Persuasión es el destilado de muchos años de estudio y de análisis,  concentra todos los ingredientes de quien expone, discute, analiza, construye y comunica (incluido el ingrediente del placer).

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Clara Janés: La poesía turca contemporánea

Conferencia de Clara Janés en las Jornadas de Turquía (22 de octubre de 2012) celebradas en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

 La poesía turca contemporánea

Es para mí una empresa gozosa hablar de la poesía turca contemporánea, pues se trata de comunicar un amor que hace años me alimenta, pero es también una empresa difícil porque implica abarcar un terreno inmenso. En ese terreno pude entrar gracias a la labor de Solimán Salom, cuyos esfuerzos por dar a conocer la poesía de su país no cesaron hasta el último día de su vida, por ello quiero que sea su nombre el primero aquí invocado y recordado.

 La poesía turca contemporánea es una de las más extraordinarias y vivas que conozco y requeriría ella sola varios cursos de estudio. Dado que contamos sólo con una hora y que no soy una especialista, sino una entusiasta, he pensado que lo mejor será dejarme llevar por mi impulso y olvidar todo rigor académico. Para situarmos, de todos modos, citaré unas palabras de Solimán Salom, que en el prólogo a su antología de la poesía turca contemporánea, escribió:

 “Exceptuado el paso relámpago de Yunus Emré (1275-1350) -lírico y místico medieval de valor universal- hasta el siglo XIX, la poesía turca estuvo totalmente dominada por las corrientes estéticas orientales. Sin querer ignorar la poesía popular anterior al islamismo y arraigada en el alma del pueblo turco, tenemos que reconocer que, durante diez siglos, la gran poesía en Turquía fue representada por la poesía de la corte o poesía del <<Diván>>, que es métrica y posee dos características principales: juegos de palabras y juegos de sonidos. En cuanto a los primeros, dominan la inteligencia, las bellas metáforas, las comparaciones delicadas, las palabras arrulladoras, los cantos a la mujer soñada. Los segundos, representan el dominio de la armonía, las rimas ricas y sonoras. La poesía del <<Diván>> es la poesía clásica de la literatura turca. La literatura persa le ha servido directamente de modelo y de ejemplo. Al contrario de la poesía popular que utiliza el turco puro, el idioma empleado por la poesía del <<Diván>> es una mezcla de turco, árabe y persa. La cultura islámica ha tenido igualmente un papel predominante en este sistema poético, cuyas bases se remontan al siglo XIII. (Sin embargo, encontramos en el siglo XIII magníficos poetas populares que emplean un turco puro, con un lirismo intenso, verdaderamente asombroso para aquella época y aquellas regiones. Yunus Emré es un poeta tan profundamente lírico que se ha llamado el François Villon turco)”

Yunus Emré

Como traductora de Yunus Emré, me tienta, antes de empezar con los poetas actuales, y como breve prólogo, acercarme a este primer gran poeta en lengua turca.  Hice la de Yunus Emré en colaboración con Gurçan Turkoğlu, entonces consejero de la Embajada de Turquía en Madrid, actualmente embajador ante la Unesco en París.

Como hemos visto, Yunus Emré fue la primer a voz poética destacada que empleó el turco coloquial en una época en que los escritores cultos del país escribían en persa. Pero no sólo por ello tuvo un gran auditorio -con lo que contribuyó a fijar la lengua- sino debido a la gran belleza de sus poemas y a la altura de su mensaje, un mensaje de amor divino que, en definitiva, es, como veréis, sencillamente de amor. No cuesta imaginarlo como derviche errante por los caminos, entonando poemas como éste:

Escuchad, amigos míos,

el amor un sol parece,

el corazón que no ama

piedra parece.

¿Qué crece en tal corazón?

Su lengua humea veneno

y, siendo su habla suave,

su verbo pugna parece.

Arde el corazón amante

y como cera se funde,

los corazones de piedra

inviernos duros parecen.

Al umbral de ese Sultán,

ante su presencia santa,

estrella de enamorados,

perpetuo heraldo parece.

Deja tales reflexiones, Yunus,

y deja ese bosquecillo.

El que alcanza la Verdad amor requiere.

Y así derviche parece.

Y ahora empezaremos con los poetas turcos contemporáneos. Leí por primera vez estos poetas en el año 64, gracias a la ya mencionada antología de Solimán Salom. Mi entusiasmo me llevó incluso a conocer a éste y hacer con él alguna traducción. Viendo ahora su libro me encuentro que en casi cada página hay un poema señalado, lo que indica lo hermosos que resultaron a mis ojos. La poesía turca inició su proceso evolutivo hacia la modernidad a mediados del siglo diecinueve con la apertura a occidente, y de modo concreto a la poesía simbolista francesa, y tuvo su eclosión un siglo después gracias a dos voces extraordinarias: Ahmet Hashim y Yahya Kemal Beyatli. Ambos se movían aún en la poesía del <<Diván>>, escrita en la difícil métrica del aruz que, como hemos visto por el texto de Solimán Salom, estaba llena de juegos de palabras y sonidos y se basaba en formulismos árabes y persas, de modo que llegó a convertirse en una poesía barroca descriptiva de sentimientos ficticios. Estos dos poetas saltaron por encima de los convencionalismos y alcanzaron una honda simplicidad. Ahmet Hashim encabezó el movimiento Aurora del porvenir y aplicó el simbolismo sin apartarse de sus raíces turcas. Yahya Kemal se consideró a sí mismo como “el futuro con raíces en el pasado”. En ambos, con todo, detectamos un aliento innovador.

Ahmet Hashim

Leeré, pues, ahora poemas de estos dos autores. Ahmet Hashim nació en Bagdad en 1884 y murió en Estambul en 1933, donde reposan sus restos en el cementerio de Eyüp, a orillas del Cuerno de Oro. Con Çala Soykán traduje su libro Los pájaros del lagoal que pertenecen estos poemas, donde podemos detectar la atmósfera simbolista de noche, luna y lago:

MEDIODIA

Grandes flores de perla se abren en las verdes aguas

Poemas de sueño recitan al agua animalillos de plata

Sin fuerza ni deseo, se detienen sobre el río

Ebrias de rayos del sol, las hijas del sueño y del espejismo,

MEDIANOCHE

Y de repente cuando la luna cae en la lejanía de las aguas

La superficie del lago recuerda las aguas de mi alma

Dentro del alma un extraño nenúfar su luz descubre

Y con vigor y fuerza brilla sobre todas las penas

Deseo al final de un día

En el cerco de mis ojos fatigados

Nació el día como rosas

Como rosas… inmensas e infinitas

Rosas que gemían más que juncos

Detrás de ellas, ¡ay!, amanecía

Desde las torres de oro, los pájaros

Una vez más anuncian que la vida se repite

¿Son estos los pájaros que cada noche

viajan por nuestros mundos interiores­?

La noche, la noche, de nuevo la noche

Si miro el agua es un cinturón de oro

El cielo sobre mí es un arco encantado

La noche, la noche, de nuevo la noche

Ahora quisiera ser un junco de los lagos

Ivan Konstantinovich Aivazovsky (1817-1900): vista de Constantinopla y del Bósforo

 

Yahya Kemal Beyatli

Yahya Kemal (1884-1958), dominó el árabe, el persa y el francés, estudió en París y fue diputado en el Parlamento y embajador en Polonia, España y Pakistán. Traduje dos poemas suyos con Solimán Salom, y esto tiene una historia… Sus poemas se publicaron en revistas y no aparecieron en libro hasta después de su muerte.  Cantor incansable de Estambul, ciudad que presenta bajo el prisma simbolista, envuelta en una atmósfera muy parecida a la que hemos visto dominaba en los versos de Ahmet Hashim. Primero, de todos modos, leeré un poema dedicado a España, que, para esta ocasión, hemos traducido Çagla Soykán y yo:

DANZA EN ANDALUCÍA

Castañuelas, mantón y rosa. Todo el ímpetu de la danza en el  jardín…

Esta noche del deseo, tres veces carmesí es Andalucía…

La mágica canción de amor florece en miles de bocas.

Esta noche, España repica en las castañuelas con alegría.

Como un giro de abanico nacen sus repentinas vueltas,

Sus quiebros de cintura, su desvelar y velar con coquetería…

Nuestros ojos ya solamente desean ese color carmesí.

Esta noche a oleadas está España en el mantón de Manila.

Su pelo con picardía hace rizos en la frente,

En su pecho, de las rosas de Granada bandolera, la más bonita.

Una copa dorada en cada mano, en cada pecho el sol,

Esta noche toda España entregada late en su rosa encendida.

En plena danza hace una pausa y vuelve a bailar, como si andara,

Da un giro con la cabeza y, como si matara, mira.

Piel de flor, labios de brasa, ojos de carbón, delineados…

El diablo tienta a besarla cien veces y a estrecharla contra el pecho.

Por el mantón que deslumbra, por la rosa que enamora

Y por las exaltantes castañuelas, nace un “olé” de cada seno.

Y ahora vamos con los poemas impregnados del espíritu simbolista que caracteriza la poesía de Yahya Kemal:

FIN DE SEPTIEMBRE

Ya se acortan los días. Los ancianos de Kanlidja,

uno por uno, recuerdan los pasados otoños…

Nuestra existencia es demasiado corta para amar este rincón.

¡Si los veranos no acabaran lentamente, ni disminuyeran los días!

Bebimos este raro brebaje durante años, no nos satisfizo.

Para un placer así no basta una sola existencia, ¡qué lástima!

El morir forma parte del destino, esto no nos asusta,

¡pero es tan duro el dolor que se siente al alejarse de la patria!

No volver a esta orilla nunca más, desde la noche de la muerte,

supone una nostalgia interminable, peor aún que la misma muerte.

NOCHE

Mientras Kandilli ondea en los sueños,

arrastramos el claro de luna sobre las aguas.

Era un camino reluciente, plateado.

Hemos andado. Sin hablar jamás del regreso.

Sueños los montes, fantasmas los árboles,

las colinas reposan en las aguas tranquilas.

El fin de la estación es un tiempo

que se parece a una música perdida.

Nos hemos ido, nos hemos perdido, a lo lejos,

antes de que el sueño finalice con el alba.

GAZEL DE ÇUBUKLU

¡Tira lentamente de los remos, no despiertes al claro de luna,

no despiertes al agua sumergida en un mundo de sueños!

Duerme la tierra en brazos de la primavera,

¡que dure el sueño hasta el amanecer, que no despierte!

¡Que el mundo permanezca envuelto en esta música celeste!

¡Que ni un solo ruido se desvele en el gozo de esta noche!

¡Oh rosa, di al ruiseñor que siga quedo,

que no turbe al amigo, ebrio de dicha en el jardín de rosas!

No vale la pena, Kemal, abrir los ojos para cerrar la vida.

Deja que la heroica palabra –de este sueño- no despierte.

Con Ahmet Hashim y Yahya Kemal, como he dicho, estábamos aún en el verso clásico, escrito con rima, pero innovador. La instauración de la república,  en 1923, había favorecido los cambios literarios. El imperio desmembrado, se había reducido a su primitiva esencia y el pueblo se había vuelto hacia sí mismo y su lengua. Pocos años después del cambio político, el verso silábico sustituía definitivamente al verso métrico. Junto al impulso dado a la lírica por Ahmet Hashim y Yahya Kemal, por una parte los silabistas ganaban adeptos y por otra algunos poetas empezaban de modo independiente a modificar el sistema de versificación. Nazim Hikmet fue el primero que escribió en verso libre. Su obra 835 líneas, que data de 1929, constituyó a la vez una reacción tanto a la poesía clásica como a la nacionalista, que carecía de originalidad. A partir de entonces siguió la evolución hacia la modernidad con autores como Behcet Necatigil (1916-1979) y Fazil Hüsnü Dağlarca.

Desbrozado el terreno, los movimientos que se producían en Europa entre 1930 y 1940, que tendían a negar lo que se escribió antes de la guerra, tuvieron su eco en Turquía. Surgió entonces un grupo constituido por tres jóvenes Orhan Veli (1914.1950), Oktay Rifat y Mehli Cevdet (1914-1988), que, influídos por el mejor surrealismo, publicaron un libro manifiesto, titulado El extraño, que constituyó la base de lo que se llamó en Primer Nuevo Movimiento. Estos jóvenes declaraban:

“El gusto en el que se debe basar la nueva poesía no es el de la clase que constituye la minoría… No se trata sólo de defender las necesidades (de la mayoría), sino sólo de buscar y encontrar el propio gusto y hacer que domine en el arte… Un nuevo gusto no puede alcanzarse sino con medios nuevos…Hay que cambiar la construcción de raíz y forma…”

Este grupo acabó por influir enormemente en toda una generación de poetas, fundamentalmente gracias a los esfuerzos de Orhan Veli en cuya poesía, liberada de todo artificio, la lengua se vuelve sencilla y familiar. A la vez son los barrios de Estambul, sus habitantes, las labores cotidianas, las calles, lo que empieza a poblar los poemas. Los firmantes de El Extraño defendían un culto a la felicidad sencilla, a un modo de optimismo, a una fe en la alegría de vivir. Melih Cevdet decía: “yo soy el poeta de los días buenos”.

Orhan Veli

Orhan Veli Kanik, nació en Estambul en 1914 y murió en dicha ciudad en 1952, “demasiado joven para haber podido manifestar toda la fuerza de su extraordinario talento” (S. Salom). El fue el instigador de ese Primer Nuevo Movimiento, y sus poemas suenan así:

MI SOMBRA

Ya estoy fastidiado de arrastrarla,

desde que nací, en la punta de mis pies.

Ya es hora de que vivamos en el mundo,

ella su vida

y yo la mía.

ESTAR TRISTE

Me hubiese podido enfadar

con las personas que amo,

si el amor

no me hubiera enseñado

a estar triste.

MI MANO IZQUIERDA

Me embriagué

y te recordé,

mi mano izquierda,

mi mano inútil,

mi pobre mano.

Balthus (1908-2001): La habitación turca

Oktay Rifat

Otro poeta de los que firmaron El Extraño, Oktay Rifat, nació igualmente en 1914 (+ 1988). Su temperamento lírico lo acercaba a la poesía griega, su filosofía era europeísta:   el socialismo con rostro humano. Destacó por la maestría de su lenguaje. Aunque posteriormente escribió de modo más complejo, veamos dos poemas suyos en la misma línea de simplicidad de los de Orhan Veli:

MUELLE

Si contemplo el mar

se enfada el barco.

Si miro al árbol,

la nube.

Está bien. ¿Y el muelle?

AVIONES

Dicen que vendrán los aviones.

No les tengo miedo.

Mis barcos de papel,

mis soldados de plomo

están listos.

Y si éstos se estropean,

mi padre me comprará unos nuevos.

Mehli Cevdet

El tercero en firmar el libro manifiesto El Extraño fue Melih Cevdet Antay, nacido en Estambul en 1915 (+2002), que siguió estudios en Ankara y en Bélgica y trabajó en el Ministerio de Educación Nacional. Después de sus sencillos primeros poemas siguió evolucionando hasta convertirse en un poeta más complejo.  A la primera etapa pertenece el poema

MENTIRA

Soy el poeta de los niños buenos,

de la felicidad saco mi inspiración.

Hablo a las chicas de sus ajuares;

a los presidiarios

del perdón general.

Doy sorpresas a los niños,

a los niños cuyos padres se quedaron en el frente.

¡Pero son tan difíciles estas tareas!

¡Resulta tan difícil mentir!

Sait Faik

Ampliamos ahora el panorama con otros poetas no tan definidos en grupos que, sin embargo, contribuyeron enormemente a la modernización de la poesía turca. Anterior por su nacimiento a los de El Extraño, Sait Faik (1906-1954), aunque fundamentalmente cuentista, dejó un libro de versos, Tiempo de amar, donde se refleja como en el resto de su obra, la vida de Estambul. Procesado por alguno de sus libros, se retiró a la isla de Burgaz, próxima a la capital, donde llevó una vida sin ambiciones literarias. Murió, tras haber regresado a Estambul. Sus versos fueron una vía de aproximación a la cotidianeidad también para otros poetas.

GACELA MARINA

¿De dónde me viene esta alegría?

De mirarte hijo mío:

De los azules, de los almendros, del croar de las ranas en los estanques desolados

soy tu hermosura

el corazón de oro del mozo del muelle…

Del sol llegará una mañana

-el viento a las profundas penas-

peras de invierno de su botalón colgadas

jugosos membrillos de su batayola

tormentas envueltas en sus sucias velas

en sus melones la tranquilidad y la paz

dichosas orillas en sus sogas

una gacela marina.

AZOGUE

Dimos azogue a una moneda de veinticinco kurus

pescábamos lirios

era el atardecer.

La moneda de veinticinco kurus

el cielo, el anzuelo y el mar brillaban.

El vivero llegaba hasta el mar.

La barca era muy pequeña

habíamos pescado lirios.

El azogue había desaparecido de nuestro anzuelo

no desapareció

de la moneda en mucho tiempo.

Después  no pudimos pasar la moneda.

Nazim Hikmet

Damos ahora otro paso atrás para seguir adelante. Nos acercamos a Nazim Hikmet, nacido en Salónica en 1902 (+ 1963), que fue el primero. entre los poetas turcos contemporáneos, en alcanzar fama internacional. Entre sus versos hallamos dos que podrían servir de lema a cualquier hombre:

Vivir, como un árbol, solo y libre

y fraternalmente, como un bosque.

Entró en la academia Naval Heybeli en 1917. Huyó de Estambul a Anatolia durante la ocupación aliada en 1921 y partió a Moscú . Allí siguió estudios en la universidad. En 1925 regresó a su país donde, por sus ideas comunistas, fue encarcelado repetidamente hasta que en 1951 se exiló definitivamente. Su influencia en los poetas coetáneos fue decisiva desde que publicó el ya mencionado libro 835 líneas, escrito en una suerte de verso libre y rimado a través del cual alcanzó la síntesis del pasado y el presente cultural. Situado entre la crónica, la poesía y la prosa, le permitía retratar con amplitud la Turquía de su momento.

A sus Últimos poemas pertenecen los que voy a leer:

AL PARTIR

Al partir, me quedan cosas que acabar,

al partir.

Salvé la gacela de la mano del cazador,

pero siguió desvanecida, sin recobrar el sentido.

Desprendí la naranja de la rama,

pero no pudo ser despojada de su corteza.

Estuve con las estrellas el día del juicio final,

pero no pudieron ser contadas.

Saqué agua del pozo,

pero no pudo servirse en los vasos.

Coloqué las rosas en la bandeja,

pero no pudieron ser talladas en la piedra.

No fueron saciados los amores.

Al partir, me quedan cosas que acabar,

al partir.

MÁRTIRES DE LA PATRIA

Mártires, mártires de la Patria,

¡ya es hora de que salgáis de la tumba!

Mártires, mártires de la Patria,

de Sakarya, Inönü y Afyon

y también de lkis Dumlupinar

y los Aydïn y Antep, que caísteis fusilados

Vosotros sois nuestras raíces bajo tierra

en donde ensangrentados descansáis.

Mártires, mártires de la Patria,

que dormís profundamente bajo la tierra

han llamado al enemigo

nos han vendido, ¡despertad!

Nosotros dormimos profundamente sobre la tierra

¡levantaos y despertadnos!

¡despertadnos!

Mártires, mártires de la Patria,

¡ya es hora de que salgáis de la tumba!

SOBRE LAS LLUVIAS RADIOACTIVAS

Cerrad bien las ventanas

no dejéis a los niños en la calle

las lluvias llevan la muerte a las semillas

llueve podredumbre.

Hay que limpiar las lluvias

la lluvia debe resplandecer de nuevo como la plata

llevar nada más que el sol a las semillas

los niños deben poder correr de nuevo bajo la lluvia

y podremos abrir de nuevo las ventanas a la lluvia.

Ivan Konstantinovich Aivazovsky (1817-1900)

Munis Faik Ozansoy

Paso ahora a un poeta menos representativo, pero muy especial, Munis Faik Ozansoy. Nació en 1911 en una isla de Mitilena, donde su padre era gobernador, en el seno de una familia de poetas, entre los que se contaba uno de los más importantes de finales del siglo XIX, su tío Süleyman Nazif. Estudió en el Colegio Mayor de Galatasaray y se licenció luego en Derecho. Trabajó para la radio y la prensa y figuró entre los fundadores de la revista Hisari. Fue de los primeros de su generación en  valorar nuevamente las formas clásicas. La mezcla de clasicismo y modernidad resulta en sus poemas altamente sugerente, creando contrastes como el destello de una gema o el enigma vislumbrado a través de una puerta entreabierta.

ALGO FALTA

Algo falta aquí donde me encuentro.

Algo falta, pero ¿qué es? No lo sé.

Tal vez naciera el mundo que presiento

si, al morir un día, se abriera una cortina.

Sobre  la redonda superficie de la tierra

todo está más o menos nervioso, limitado.

¿Qué ocurriría si la mano de algún hechicero

se detuviera un instante sobre todas las cosas?

¿Si los colores se conciliaran, si se afinaran las líneas,

si naciera un mundo sin materia, infinito?

¡No cabe, no cabe nuestra imaginación

en tres lados, cuatro puntos y cinco sentidos!

LOS JARDINES ENCANTADOS

Jardines encantados se reflejan sobre espejos escondidos.

Se convirtió en realidad el recuerdo de aquella época de leyenda.

Ruiseñores cantaron sobre los ramos en flor,

surtidores de oro llovieron sobre fuentes de plata.

En las comarcas del sueño no existen el horizonte,

el espacio ni las fronteras.

Ni invierno, ni verano, ni primavera. Un clima distinto para cada cosa.

La Vida, con alas azules, es un sueño continuo.

Fazil Hüsnü Dağlarca

Y dejamos a Munis Faik Osansoy  para acercarnos a Fazil Hüsnü Dağlarca, nacido en1914 en Estambul, considerado junto a Ilhan Berk, como el mayor de los poetas vivos. Terminados sus estudios  generales en la Academia de Guerra, en 1935, se especializó en la Escuela de Tiro. Como oficial de infantería recorrió diversas regiones del país. Fue coronel del Ejército hasta que en 1950 dimitió de su cargo y  fijó su residencia en Estambul. Ajeno a la influencia extrajera, pero con una visión de interdependencia entre todas las culturas, utiliza las singularidades de su idioma, que conoce a fondo, de forma creadora, empleando a la vez un vocabulario sobrio y sembrado de imágenes del paisaje de Anatolia. Dağlarca es uno de esos poetas intraducibles por su modo de emplear la lengua. Sin embargo, el poema se salva porque algo queda siempre debido a sus imágenes y conceptos. No en vano, en el primer simposio de poesía de Estambul, sin duda oponiéndose al conocido aserto de Mallarmé (“la poesía está hecha con palabras”), dijo: “la poesía es lo que queda cuando desaparecen las palabras”

EL QUE HEMOS MATADO

Tenía unos ojos que chispeaban con la noche.

Era valiente, demasiado valiente.

Nos hemos parado ante la puerta de la cueva oscura.

De paso, dejamos la lápida.

Con un inmenso chillido, se ha callado

el confidente de las noches y de los montes.

Ya no es como nosotros:

ya no bebe, ni se mueve:

jamás despierta,

duerme poco.

Serán tan extraños y tan sencillos

los adornos que hagamos con sus adornos.

Claros como sus plumas,

ciegos como él.

Preparado está, en la enemistad de los que le rodean,

el festín inagotable de la victoria.

El festín de que se alimentarán, al mismo tiempo

nuestra mente, nuestro miedo, nuestras manos.

MAR MEDITERRÁNEO

Dices que

las estrellas

van a rozar tus manos.

Dices que,

dentro de la penumbra silenciosa,

existe un lago

para los enamorados.

Dices que

estamos solos,

dentro de la noche azul,

y no puedes dormir.

Jean-Etienne Liotard : Monsieur Levett et mademoiselle Glavani en costume turc – La peinture de genre au XVIIIème siècle – Musée du Louvre

Estos poemas figuran en la mencionada antología de Solimán Salom, pero no me resisto a leer algunos cuartetos, poemas de 4 versos propios de la literatura turca, que probablemente tienen su origen en los rubayat, traducidos por mí y revisados por Mukkader Yaycioglu:

DONAR EL INFINITO

La noche
es don
de Dios

a los ciegos

SIN MIEDO

De oscuridad
no puedo ver
dónde pues
está la noche

NUESTRO INTERIOR EXTERIOR

Con lo visible

ser
pensar

con lo invisible

EN LENGUAS

Ellos hablan

bosque estrella montaña
yo

lo entiendo en turco

MIGRATORIO

Sólo

los pájaros

en el cielo sienten

que una montaña, una ramita se inclina

OTRA NOCHE

Avanzamos
avanzamos más

yo convertido en agua en esos lugares
el sueño monta los caballos

Estos últimos poetas, Dağlarca y Munis Faik Ozansoy, quedan al margen de los movimientos, pero también Oktay Rifat y Melih Cevdet, en sus años de madurez, se apartan de lo preconizado a través de El Extraño para escribir una poesía más compleja y personal. No había sido ajena a estos cambios, precisamente, la línea seguida por el Segundo Nuevo Movimiento, que nació como oposición al Primero, del que los poetas de El Extraño eran paladines.

A aquella etapa de buscada sencillez, que representaban Orhan Veli, Meli Cevdet y Oktay Rifat, siguió, pues, una etapa en la cual la poesía se dio a sí misma el nombre de “oscura-difícil”. Esta poesía estaba cerca de la abstracción de las artes plásticas. A dicha corriente se le llamó Segundo Nuevo Movimiento y a él pertenecieron poetas como Edip Canserver, Cemal Sureya, Turgut Uyar, Ecce Ayhan e Ilhan Berk. Se trata de una tendencia que se concreta en versos cerrados, como he apuntado más o menos abstractos, ininteligibles a veces en un primer momento, pero que tienden a demostrar que, fuera de los caminos trillados, existe en las palabras y sus combinaciones la posibilidad de desvelar un sentido inesperado, acaso oculto. Ahora bien, del mismo modo que algunos de los poetas sencillos, como Melih Cevdet, evolucionaron hacia una mayor complejidad, por su parte estos oscuros lo hicieron a su vez hacia una mayor claridad, como veremos a través de los poemas de Edip Canserver y de Ilhan Berk. Entre otras, una de sus características es la referencia continua a la poesía dentro de sus poemas.

Así en estos versos de Edip Canserver titulados directamente:

MIENTRAS SE ESCRIBE UN POEMA

I

La fucsia necesita sol

De agosto es el camino

(El primer verso lo dijo un jardinero

el segundo, yo)

Junio es un vaso para el sediento

(Lo escribió alguien cuando estaba bebido

Al pie de las notas de arriba)

Con las rosas blancas en su mano

La mujer que sube las escaleras

Es un marco en algún sentido

Una declaración

(Lo cogí de un cuento de JOHN CHEEVER

Enseguida convertí la frase en cuatro versos)

Aquel verano no se dijo una sola palabra

Y se acabó todo lo no dicho

(El primer verso es del cuento TREINTA AÑOS de BACHMANN

Lo subrayó mi amiga con el lápiz de labios

Era un evento sin evento el segundo verso

Vi a la mujer a la que amé una vez

Sentada junto a la ventana

En el bar de un hotel al anochecer

En una servilleta de papel había escrito esto)

De junio es el camino

De mayo es el camino

(Quizá pronto escriba versos así.)

MIENTRAS SE ESCRIBE UN POEMA

III

No están helados, sino arrancados de un río

Estos versos, dijo sin motivo

Me acerco y empujo la prosa

La detengo esté donde esté (la poesía)

Igual que un cristal, sobre las llamas trémulas

Transparente, densa, equilibrada.

Pescó un pez mientras tanto (justo había terminado las palabras)

Se alegró como si encontrara braceando

El resbaladizo dios de la soledad.

 

Ilhan Berk

Para acabar paso a Ilhan Berk (1918-2008), gran innovador. Lector fervoroso de Francis Ponge, René Char, Mallarmé, Cocteau o E. E. Cummings, e interesado en el silabismo, pasó a formar parte del llamado “Segundo Nuevo Movimiento”, que negaba las convenciones literarias, llegando a ser el principal representante de la poesía “sin sentido”. Más adelante defendió el verso otomano clásico. Fiel a su impulso creador afirmó que el poeta escribe con “el sentido primero de las palabras, es decir, con su infancia”. Y la infancia es ante todo el reino de los ojos, acaso por ello dijo: “Todos los  escritores escriben con palabras, pero los poetas son los que ven las palabras”. Éstas, tal como las presenta Ilhan Berk, como observadas, diría en redondo, brincan o se desencajan del contexto, y, como consecuencia, aparecen a veces con rasgos cubistas.

Los objetos, el material literario (letras, signos de puntuación), los sultanes, los árboles, los pájaros, los vendedores callejeros o Estambul constituyen el mundo poético de Ihan Berk, que recibió los más altos galardones otorgados a la poesía en su país. Entre sus libros destacaremos Amorosamente (1968), Ceniza (1978), Mar de Galilea (1958) y Río hermoso (1988).

 ILHAN BERK RELATA LOS SUEÑOS DE LA TORRE DE GÁLATA

Soy una torre en Estambul. Prendí fuego a Estambul una mañana. Primero quemé la calle, dónde vivía ella. Aún se hallan entre mis recuerdos un niño, una mujer medio desnuda, un atardecer, aún se rezagan en mi memoria. Quemé los pájaros y los árboles. Sabemos que los pájaros y los árboles son incombustibles ¿verdad? Pues los quemé. Vi su boca que no se podría cambiar por todo el oro del mundo. Su boca me recordaba sin cesar ríos, tiendas, soles, trenes, caminos, bazares. Sus brazos prendieron fuego a los ardientes ríos toda la noche, toda la noche como si no estuviéramos en el mundo.

Quizá estábamos en esas mañanas no tocadas aún por la mano de Ivi

Eso era lo que decía yo.

Plantemos las flores dije.

¡Basta ya! Que no siga doblado el mar.

Desdoblé el mar.

(Me llevé  a los hijos del sultán Ahmet II a ver el cielo de Leyla Hanim, la poetisa)

 EL CIELO DE LEYLA HANIM, LA POETISA

Las manos del sultán Selim III equivalen al cielo de Leyla Hanim, la poetisa.

Sólo Selim III comprendió el cielo de Leyla Hanim, la poetisa.

El mismo lo demostró a los hijos de Ahmet I.

Las manos de Selim III rozaron el sol tocaron las mujeres, recogieron las flores.

En los poemas que escribía sólo pensaba en Leyla Hanim.

Estrangulé a Selim III.

AMORES SIEMPRE AMORES

Una noche olvidé mis manos y mis brazos en la Avenida de Istiklal. Una noche yo no estaba, aquella noche no estaba la luna veneciana, aquella noche nadie estaba, vi.

Ví que mi amada dormía, el hombre dormía, el niño en el que me desperté una noche dormía con la boca entreabierta, los sábados dormían.

Maté al hombre.

Cogí la soledad de Ahmet II

Ocupé mi sitio.

A LA ZAGA DEL CIELO

Diversas cosas se fueron a la zaga del cielo diversos bazares casas  ventanas se fueron.

Primero la cocina de Sultan Mehmet con 726 de personal, 63 cántaras de miel, 544 pollos, 336 fanegas de arroz

Luego 61 ocas, 19 adarmes de azafrán, 116 ostras, 78 gambas, 400 pescados, 10 adarmes de pimienta

Sal de Valaquia, 51 botellas de boza, 61 cabezas de ganados, 649 huevos  echaron a nandar.

Luego la cocina de Murat II con 1117 de personal, 30.000 pollos, 255.000 corderos, pimienta del Sur de la India, jengibre,

Luego azúcar, pan candeal, pan de trigo

Luego las dietas de Valde Sultan, 3 adarmes de azúcar, 12 kilos de mantequilla, 5 kilos de arroz

Bonitas uvas negras y rojas, harina de la buena, fécula

Luego maquillaje de fondo, kohl, colorete italiano, alheña de Bagdad

Luego cocinas de visir, por ejemplo la cocina de Damat Ibrahim Baja, la de Sokullu, la cocina de Yedi Sekiz Hasan Baja,

Luego la soledad de Ahmet II como un mundo

La carencia de hombres de Valde Sultan II

En fila echaron a andar.

Es decir las mañanas de Kanli Nigar Hanim, la juventud de Sureyya Bey, los atardeceres de Ciplak Ahmet

Es decir todos es decir la ventana,  delante de la cual se había parado Constantino el Grande y contemplado el mar

Es decir sangre, es decir sífilis, cáncer lo que no se puede nombrar en este mundo, es decir lo que carece de sugerencia, de vivencia

Es decir lo deshonrado

Es decir todo lo que hay de bueno

Es decir lo malo

Se fueron.

(Traducción de Çagla Soykán y Clara Janés)

Madrid, Facultad de CC. de la Información, Universidad Complutense de Madrid, 22 de octubre de 2012

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“El amigo de las chicas” y otros poemas

Fotograma de Chantal Goya, actriz francesa, de la película “Masculin Feminin: 15 Faits Precis”, de Jean-Luc Godard, 1966.

“El amigo de las chicas” y otros poemas

Héctor Acebo

Esa tierra con luz es cielo mío.

Blas de Otero

EL AMIGO DE LAS CHICAS

De pequeño pensé en hacerme poeta

—o, en su defecto, gay— para elogiar

la ternura y los meandros de las chicas.

Para descalzarlas, para darles un beso

en la mejilla y para decirles (una a una,

entre susurros):

Que descanses. Llámame

por la noche, si te destapas: no vayas a coger frío…

Pero ellas (no sé por qué) en seguida

me vieron como a un amigo…

Y más tarde,

cuando crecimos, comprobé (para mi daño)

que a la mayoría, más que ver lo que les gustaba,

les gustaba lo que veían, fuese lo que fuese.

Como el poeta ahí no tenía cabida,

acabé escribiendo poemas en el otro sentido:

Para decirles lo que les diría

y nunca pude —ni podré— decirles.

******************

UN AMOR DE FANTASÍA

A mi madre

Tantas veces recé para convertirme

en una niña, que ahora luzco

—como ella— lunares, sortijas

y un fular azul celeste

encima de la camisa.

A veces, nos acostábamos juntos,

y lo que más me gustaba era pedirle

(cuando la madrugada arreciaba)

un vaso de leche con cacao.

Bien calentito.

No éramos novios: Yo tenía

—de puntillas— 10 años;

y ella tal vez 30, recostada.

Aida se llamaba

aquel amor de fantasía.

******************

UNA DANZA DESCONOCIDA

Se ha encendido la alcoba:

entra sin hacer ruido.

Afuera deja sus escotes

y responsabilidades. Alba,

la estudiante de Traducción en Vigo,

mujer de sexo difícil,

la que se refugia en la ducha

(¿o en sí misma?) para no caer

en nuestra ignominia,

al salir, en vez de secarse los pies,

comienza

a bailar —descalza— una danza

hasta entonces inédita

que no alcanzo a silbar,

por mucho que la interiorice,

nunca.

******************

DESAFÍO

Se quejan los críticos cítricos

porque abuso del grado superlativo.

Ellos dicen que aquel cuerpo era pequeño,

pues no saben que en la cama crecía.

No, ninguno de ellos sería capaz de llevar

—como mi abuelo— los mismos calzoncillos

de lunes a domingo.

Siempre dicen

que he de buscar, cuando termine la carrera,

una mujer que me cuide y me comprenda:

¡qué atrevimiento! Pero tan sólo

yo sé que en aquel trasero nace el Eo…

Que pasa por A Pontenova, que se detiene

en Santiso y que desemboca

en el Mar de Sus Senos, formando

la ría de Ribadeo.

Se quejan los críticos cítricos

porque abuso del grado superlativo.

Pretenden que regrese a la Edad Media:

¿sería justo decir que aquellos muslos

solamente eran claros?

Cuando las lombrices

devoren sus nalgas,

acaso entienda ese empeño.

Mientras tanto…

¡ay, mientras…

TANTO!

Estos poemas están extraídos del primer libro de Héctor Acebo, Camas de hierba (Ediciones Vitruvio, 2011).

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El catedrático de la Complutense, Jesús Fernández-Tresguerres, nuevo Presidente de la Federación Europea de Academias de Medicina

Madrid. Rafael Cordero Avilés. UIC-Gabinete de Comunicación UCM

El Dr. Fernández-Tresguerres en su despacho del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UCM .(Fotografía: Rafael Cordero Avilés)

Jesús Ángel Fernández-Tresguerres Hernández, académico de Número de la Real Academia  Nacional de Medicina (RANM) y catedrático de Fisiología y Endocrinología Experimental de la Universidad Complutense, desde 1990, ha sido elegido, nuevo Presidente de la Federación Europea de Academias de Medicina (FEAM) para los dos próximos años.

El nombramiento se produjo durante el encuentro que dicha Federación mantuvo, en la sede de la RANM, el primer fin de semana de mayo.

Miembro de distintas y prestigiosas sociedades científicas extranjeras y españolas, forma parte del Comité Internacional de Hormonas Esteroides y durante los últimos 15 años, se ha dedicado a estudiar el papel que desempeñan las hormonas en el proceso de envejecimiento.

El Dr. Fernández- Tresguerres que anteriormente ha venido desempeñando el cargo de vicepresidente de dicha Federación, considera que la misma debe continuar con su “proceso de acercamiento” a la Comisión Europea, por medio de sus propuestas, con el fin de tener mayor visibilidad: “Nos gustaría seguir siendo parte fundamental de las decisiones que toma en cuestiones relacionadas con la Medicina y la Salud Pública”, dijo. Aboga también por seguir asesorando a las naciones de la Unión Europea en materia de determinadas cuestiones sanitarias, relacionadas con los pacientes, como por ejemplo, en el caso de los ensayos clínicos, y con el compromiso de acercar la Federación Europea de Academias de Medicina a otras federaciones académicas europeas.

En relación con el cambio educativo auspiciado por la Declaración de Bolonia, Fernández -Tresguerres, declara que la “raíz del problema” está en que se ha intentado aplicar Bolonia, en el “momento más inoportuno”, en lo que a disponibilidad de recursos se refiere, por causa de la actual crisis económica. “Si el espacio docente único, exige más prácticas, menos alumnos y más profesores, quizás habría que haber esperado a tiempos mejores”; y concluyó asegurando que la excelencia académica que auspiciaba Bolonia, no se ha conseguido.

“Soy un ferviente defensor de la aplicación teórica de Bolonia, que es muy buena, pero soy un duro crítico de la Bolonia real”, terminó asegurando que aunque se pretendía la armonización de los estudios de Medicina dentro de Europa, hasta la fecha, lo que se ha conseguido, ha sido todo lo contrario.

Rafael Cordero Avilés es periodista, trabaja en el Gabinete de Comunicación de la UCM y fue alumno del MuiP. Es autor de un blog de divulgación cientifíca: El siglo de la ciencia viva:  http://elsiglodelacienciaviva.blogspot.com.es/

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La isla de Sajalín: la mirada como relato

La isla de Sajalín: la mirada como relato

Por María Jesús Casals

“La literatura se considera artística justamente porque dibuja la vida tal como es en realidad. Su objetivo es la verdad, una verdad incondicional, honesta… el escritor no es un confitero, un cosmético o un bufón: es un hombre obligado, comprometido por un contrato que ha firmado con su conciencia, con su deber…  ” 

A. Chéjov

CHÉJOV, Antón P., 2005: La isla de Sajalín. Trad., Introducción y Notas de Víctor Gallego Ballestero. Barcelona, Editorial Alba Clásica Mayor, 447 páginas

Antón Paulovich Chéjov (1860-1904) tenía 30 años y una tuberculosis pulmonar, era médico y ya un escritor cuando emprendió el viaje a la isla de Sajalín, un lugar situado en el extremo de Siberia, entre la península de Kamchatka y el archipiélago de Japón, en el mar de Ojotsk. Guarda la entrada de la desembocadura del río Amur. El fin del mundo. Uno de los infiernos gélidos e indomables de este planeta. Y por eso allí había un penal donde se deportaba a presos políticos y a los criminales reincidentes del imperio ruso.

Río Amur (Siberia)

Chéjov tardó casi tres meses en llegar a Sajalín cruzando toda Siberia. Y pasó en la isla otros tres meses y tres días visitando las cárceles, las colonias de los penados y de los carceleros, hablando con los seres humanos que fueron allí arrojados, explorando todo su territorio, y observando con una empatía lejana a ningún sentimiento de superioridad a las poblaciones nativas de ainos y guiliacos. Se detuvo también en las bellezas de la isla y en su tundra inhabitable, en su historia, en la flora y la fauna, en la orografía y en el clima. La isla de Sajalín no fue pensada como una obra literaria sino científica, analítica, de observación rigurosa, objetiva. Quiso ser la tesis doctoral para la culminación de los estudios de Medicina, algo que Chéjov no logró porque fue rechazada. Pero La isla de Sajalín ha sido mucho más que una tesis: ante todo es el gran testimonio con voluntad objetivista sobre una realidad que había que contar. Es decir, un gran reportaje. (Es magnífica la edición de esta obra por la editorial Alba y es exquisita la traducción de Víctor Gallego, así como su breve introducción y las excelentes notas).

La isla de Sajalín es la obra a la que Chéjov dedicó más tiempo y esfuerzo. Y puede ser que marcara de forma definitiva su carácter y alimentara su escepticismo (aunque yo preferiría hablar en el caso de Chéjov de auténtico estoicismo) y su compromiso con los más débiles. Puede ser que Sajalín fuera el germen de sus maravillosos relatos, el principio de su interés por observar al ser humano con buscada distancia, sin juzgarlo, mostrándolo.

La crítica que contiene La isla de Sajalín al sistema represivo del zarismo es la más efectiva que pudiera haberse realizado: por la técnica de la “mostración”, es decir, ese modo periodístico de hacer que el lector se olvide de quién le cuenta porque lo que importa es hacerle ver una realidad. El lector viaja virtualmente allí, a Sajalín, y escucha y ve a los condenados al infierno. Siente el frío y la desolación más inimaginables, la impiedad y la crueldad, la impotencia por las fugas fallidas, la tundra inhóspita, el martirio de los mosquitos, las enfermedades. Siente qué es la privación de alimento y la privación del calor y del afecto; comprende qué es eso de la capacidad de adaptación y supervivencia de los seres humanos, también la capacidad infinita de esperanza y de desesperanza. Comprende que las grandes palabras que alimentan lo que llamamos moral, ética o estética (verdad, belleza, amor, fraternidad, libertad…) no son más que construcciones culturales que se han podido realizar en óptimas condiciones; y que tienen escaso sentido cuando sólo queda la lucha por sobrevivir como sea.

Siempre he admirado a Antón Chéjov por su altura inalcanzable como escritor y como ser humano. Los personajes de sus relatos los he ido encontrando a lo largo de la vida. Y me ha enseñado a valorar por encima de todo ese distanciamiento leve, elegante, respetuoso, en su escritura. Chéjov me ha invitado a entrar en fragmentos de existencias ajenas, suavemente, diciéndome: “tuya es la conclusión. Yo sólo la muestro como puedo, lo mejor que puedo”.

He sido periodista y ahora enseño periodismo. Mi maestro Chéjov me recuerda que es inútil pontificar, teorizar en exceso. Muéstralo. Muestra el rigor: describe bien. Muestra lo que pasa: crea la escena. Muestra cómo son estos hombres y mujeres: obsérvalos, escúchalos. Explica contextos, brevemente, lo necesario, lo justo. Un detalle bien observado y descrito evita y suple cualquier clase de juicio, cualquier dosis sobrante de sentimentalismo. Evita el moralismo barato.

Por ejemplo, en Sajalín hay niños, pocos, porque Sajalín es la definición de lo evitable, de la vida como un imposible, es la obligación de la huida. Y Chéjov tiene que hablar de esos niños que viven en la desgracia más cruel. Elijo estos fragmentos precisamente porque la cuestión infantil es siempre una realidad sobrada de juicios de valor y de lamentaciones en muchos escritores y periodistas que tienen que abordarla. Son tres extractos del mismo capítulo, el XVII, titulado “Composición de la población por edad. La situación familiar de los exiliados. Matrimonios. Natalidad. Los niños de Sajalín”. Tres fragmentos diferentes para contar la realidad de estos niños de la isla de Sajalín:

“ Cada nuevo nacimiento es recibido con frialdad en la familia. Junto a la cuna no se cantan canciones, sólo se oyen amargos lamentos. Padres y madres dicen que no tienen con qué alimentar a sus hijos, que éstos no aprenderán nada bueno en Sajalín y que “lo mejor será que dios misericordioso se los llevara lo antes posible”. Si el niño llora o hace alguna travesura, se le grita con rabia: “¡Cállate o te mato!”. (P. 284)

“Al recorrer las isbas de Verjni Armudán, entré en una en la que no había ningún adulto. Sólo encontré a un niño de diez años, de cabellos rubios, cargado de espaldas, descalzo; su pálido rostro, cubierto de grandes pecas, parecía de mármol.

-¿Cuál es el patronímico de tu padre?

-No lo sé- me respondió.

-¿Cómo es posible? ¿Vives con tu padre y no sabes cómo se llama? Debería darte vergüenza.

-No es mi verdadero padre.

-¿Cómo que no es tu verdadero padre?

-Es el cohabitante de mi madre.

-¿Tu madre está casada o es viuda?

-Viuda. Vino aquí por su marido.

-¿A qué te refieres?

-Ella lo mató.

-¿Te acuerdas de tu padre?

-No. Soy ilegítimo. Mi madre me dio a luz en Kara (pp.285-286)

“Los niños de Sajalín son pálidos, delgados, indolentes. Van vestidos con harapos y siempre están hambrientos. Como el lector verá más adelante, mueren casi siempre de enfermedades intestinales. Viven acosados por el hambre; a veces, durante meses enteros sólo se alimentan de nabos o, en las familias más acomodadas, de pescado salado. Las bajas temperaturas y la humedad destruyen el organismo infantil, llevándolo a la extenuación, a una degeneración lenta de todos los tejidos” (p 286).

La objetividad. Aquí la tenemos no como disfraz sino como necesidad. Es objetivo todo lo que relata Chéjov: ofrece datos, detalles significativos, secuencias, descripciones. Ofrece un trabajo comprometido con la realidad. No juzga, no valora, el relato de lo que encuentra es suficiente. Y precisamente porque la realidad con la que se topa es demasiado áspera, Chéjov opta por desaparecer como sujeto narratario. Su trabajo es hacer ver, hacer comprender por las palabras que muestran, desnudas, como renunciando al estilo, pero logrando el estilo sublime de la mirada que relata fielmente lo que ve.

Chéjov no consideró su isla de Sajalín como obra literaria, sino como una investigación social. Al llegar a Sajalín llevaba una acreditación de periodista que le permitía hablar con los presos, excepto con los políticos. Aún así, se las arregló para visitarlos. Elaboró unas fichas con preguntas e hizo imprimir 10.000 copias. Visitó las cárceles y colonias de la isla y elaboró un censo de población. Investigó las condiciones de vida en la colonia penitenciaria: alimentación, la inhumanidad de las celdas, los trabajos de los colonos y presos, el estado de los hospitales, la actuación de carceleros y autoridades. Dedicó una atención muy especial a la situación de las mujeres, tanto de las presas como de las que llegaron a Sajalín siguiendo el destino de sus maridos condenados. Describió la descomposición de la vida familiar en las situaciones límites de la isla. Esta isla que explora, cuenta su historia y su realidad: se detiene allí para mirar también la dura existencia de los oriundos isleños, guiliacos y ainos, sin asomo alguno de superioridad.

Presos en Sajalin

Chéjov escribió la más valiente y dura acusación contra la tiranía brutal del gobierno zarista. Relata Víctor Gallego en la Introducción que las consecuencias de todo este empeño del escritor ruso de relatar (solo relatar) los hechos escandalosos (incluso para la moral de la época) “motivaron la apertura de una investigación oficial, probablemente de escasas consecuencias prácticas; no obstante, Chéjov había conseguido su objetivo: lograr que la opinión pública fijara su atención en la isla de Sajalín y en las condiciones de vida de los presos. Poco a poco, muchos aspectos siniestros de la vida de los exiliados fueron mejorando y algunas prácticas especialmente odiosas se erradicaron para siempre. Así, en 1893 se prohibieron los castigos corporales a mujeres; en 1895 el Estado asignó una suma para el mantenimiento de los orfanatos; en 1899 desaparecieron el exilio de por vida y las condenas a cadena perpetua; en 1903 se suprimieron los latigazos y las cabezas afeitadas”.

Con todo ello, no es entendible que esta obra de Chéjov no figure como la más importante precursora de lo que mucho más tarde se ha venido en llamar periodismo de investigación. Este gran reportaje debería leerse y analizarse en todas las facultades donde se enseñe periodismo. Por todo: por el método, por el rigor, por el lenguaje, por la objetividad como procedimiento de verosimilitud y el objetivismo literario como retórica persuasiva; por su honradez, por su dignidad humana y profesional, por su compromiso absoluto con una verdad que no se quería ver ni saber. Por su exquisita escritura que logra el interés humano sin hurgar morbosamente en tanto sufrimiento y tanto mal. Logra la empatía. El libro, además, contiene impresionantes fotografías de las cárceles, de los presos, de los nativos. Hay una que conmueve por su composición, por la dignidad de su movimiento y por su desolada realidad: la llegada a Sajalín de una mujer condenada al exilio por motivos políticos (p. 268):

La isla de Sajalín, según advierte Víctor Gallego (p.31), “es la obra que más esfuerzos y afanes costó a su autor”. He conocido antes su obra literaria (releída varias veces en diferentes etapas de mi vida) y me parece indudable que esta experiencia marcó a Chéjov para siempre. Tenía 30 años. A partir de la lectura de este libro puedo entender mejor su sentido de la vida y la forma en que abordó sus cuentos y a los personajes que en ellos habitan. Esa capacidad de observación y la renuncia al juicio moral constituyen la universalidad de su creación literaria. Ese conocimiento del ser humano y la compasión estoica de la que nunca quiso desprenderse.

Sajalín en 2009

Es muy improbable que pueda ir algún día a la isla de Sajalín. Es un fin del mundo absoluto desde donde vivo. Pero he podido acercarme al Sajalín de hoy gracias al Google Earth. En este espacio virtual se ha insertado alguna fotografía de la isla. Parece, ahora, un mundo civilizado. La misma impresión de civilidad que percibí en Ushuaia, en la Patagonia argentina, otra “isla penal” que se pobló con los condenados allí arrojados. Pude asombrarme y disfrutar de la belleza de ese último rincón del continente americano, otro fin del mundo. Pero había leído La isla de Sajalín y no pude dejar de imaginar el sufrimiento y la desolación absoluta que guarda cada puñado de tierra en Ushuaia. Aún queda un extraño cementerio: el de los árboles muertos de un bosque en el que jamás volvieron a crecer una vez que los presos los aserraron para el mantenimiento del penal. Un cementerio al que llevan ahora a los turistas, como los llevan a la antigua terrible prisión, hoy museo.

Sajalín

La isla de Sajalín: un gran reportaje escrito en un lenguaje actual, lleno de sensibilidad, rezumando solidaridad. Una feroz crítica que se desprende en la precisión de cada dato, secuencia, descripción, apunte, análisis. Porque el juicio sobra. La primera persona de Chéjov sólo aparece cuando es testigo de algo o cuando es interlocutor de alguien. Todo lo demás es la realidad viviendo.

El peligro para la supervivencia del periodismo (el buen periodismo) no está en las nuevas tecnologías ni en ninguna otra cuestión relacionada con soportes físicos. El periodismo desaparecerá cuando a nadie le interese leer, o escribir, un buen y justo reportaje.

En una carta dirigida a un aspirante a escritor que le pidió un recetario estilístico, Chéjov escribió estos 6 consejos ineludibles para el periodista narrativo:

Te aconsejo:

1) ninguna monserga de carácter político, social, económico;

2) objetividad absoluta;

3) veracidad en la pintura de los personajes y de las cosas;

4) máxima concisión;

5) audacia y originalidad: rechaza todo lo convencional

Es indescriptible la fuerza y la belleza de La Isla de Sajalín, este gran reportaje de Antón Chéjov que se publicó en 1893.

 

María Jesús Casals es profesora del MUIP

 

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Elogio de la imperfección

Elogio de la imperfección   

Por Antonio Dueñas

  • Elogio de la imperfección (2010), Rita Levi-Montalcini. Ed. Tusquets ,2011  (primera edición en italiano: 1987)
  • El cerebro accidental (2007), David Linden. Ed. Paidós, 2010  (primera edición en inglés: 2007)
  • Y el cerebro creó al hombre (2010), Antonio Damasio. Ed. Destino, 2010 (Self Comes to Mind: Constructing the Conscious Brain, 2010)

Los estudios sobre el funcionamiento del cerebro; sobre cómo se puede observar y explicar su potencial y sus capacidades cognitivas; sobre cómo incluso los sentimientos y las emociones pueden examinarse sobre la base de sinapsis y recorridos neurológicos hasta ahora poco conocidos, han recibido un enorme impulso en los últimos años. Tomo prestado el título del primero de los libros indicados para reflexionar, comentar (e invitar a algún posible lector a que lo haga) sobre este azaroso órgano, muchas de cuyas funciones están aún por explicar.

   El nexo común de las tres obras, uno de sus puntos de partida más evidentes, puede condensarse, en efecto, en el título mencionado: la evolución del ser humano está determinada por la casualidad y este azar es especialmente evidente al observar la evolución del cerebro. No es posible pensar en algún tipo de diseño, inteligente o programado, porque la evolución del cerebro no sigue ninguna lógica, se pierde con frecuencia por los caminos menos rentables; vuelve sobre sus pasos o inicia procesos de “reparación” de anteriores líneas  equivocadas en su desarrollo.

    En palabras de los autores es como si al bastidor de un automóvil de los años 30 del siglo XX se le sobrepusiera una carrocería de los años sesenta y a ésta los últimos avances tecnológicos del siglo XXI. Todo superpuesto: el chasis de un ford T, más la carrocería de un cadillac, más el navegador y el climatizador de uno de los últimos modelos actuales de automóvil. Cerebro reptiliano, tronco encefálico, hipotálamo, cerebelo, sistema límbico, corteza cerebral se superponen como quien rellena apresuradamente un baúl, en un amontonamiento que, precisamente por su volumen, pone en peligro la supervivencia misma de la especie.

   Pese a esta “imperfección” evidente, el resultado es que  el cerebro humano es capaz de la más prodigiosa creación del reino animal: la que permite la conciencia y el habla, los sentimientos y las emociones, la empatía y la simpatía, la mímesis y la creatividad. Más aún, este cúmulo de mutaciones casuales, este proceso “inarmónico” ha permitido que el cerebro humano evolucionase de manera espectacular. Al estar exigido de manera tan acuciante por  urgentes necesidades de adaptación y de supervivencia, su crecimiento ha sido provisional y errático, teniendo en cuenta siempre soluciones inmediatas y nunca “a largo plazo”; pero precisamente ese “desorden” ha propiciado su espectacular desarrollo. Por el contrario, el modelo que mejor ha seguido y cumplido su “plan evolutivo”, el de los insectos, es idéntico desde hace miles y miles de años. Sería capaz –se dice siempre- de resistir cualquier catástrofe, natural o radiactiva; pero, al no haberse prestado al juego de la continua presión selectiva –como dice Levi-Montalcini-, nunca tendrá  entre sus descendientes  a un Hitler o a un Einstein.

   Habría que pensar –pero éste sería otro tema de reflexión- si este crecimiento inarmónico y desordenado podría conducir, como se ha señalado algunas veces,  a un crecimiento  también desordenado de la propia conciencia, individual y colectivamente hablando.

   Rita Levi-Montalcini, que cumplió ciento tres años el pasado mes de abril de este 2012, premio Nobel de medicina en el año 1986, estudió en Turín, su ciudad natal y “eligió” el exilio cuando el régimen de Mussolini promulgó en 1938  las llamadas “leyes raciales”. Trabajó e investigo en St. Louis y en Rio de Janeiro.  Su contribución más reconocida trata del desarrollo  del sistema nervioso y, en particular, sobre los factores específicos de crecimiento de algunas líneas de células nerviosas. El interés de Levi-Montalicini se centra preponderantemente en la misteriosa secuencia de mutaciones que originó el aumento de volumen en el cerebro humano; en cómo y por qué se expandió la corteza cerebral, levitó, como si fuera un soufflé y se plegó sobre sí misma en un número creciente de circunvoluciones. Es posible reconstruir el aumento del volumen cerebral por los fragmentos craneales que se han encontrado, de distintas épocas desde el último Mioceno; no es posible, sin embargo, -afirma la autora-  reconstruir el proceso de aumento de las circunvoluciones de la corteza: este proceso no ha dejado huellas.

Lucy ©TheResilientEarth.com

   Esa misteriosa sucesión de mutaciones hizo que nuestra antepasada Lucy se disociara de sus congéneres, que siguieron viviendo en los árboles; que se adentrara peligrosamente en la sabana y que fuera afinando y perfeccionando su capacidad para producir artefactos y herramientas rudimentarias: los comienzos de la tecnología. Se desarrollaron las capacidades visivas y auditivas –eso parece indicar la evolución de la corteza- y a ellas se unió la capacidad del lenguaje articulado. Miles de años más tarde esta evolución biológica será sustituida por la “evolución cultural”; el resultado es la supervivencia y propagación del homo sapiens.

El ser humano evolucionó en las áridas y abiertas planicies de África

Elogio de la imperfección, título de resonancias clásicas y renacentistas (desde los sofistas a Erasmo) es un raro libro de “autobiografía científica”. Su autora es capaz del juicio sereno que proporcionan la edad y la proximidad de   una larga vida dedicada a la investigación neurológica.

   David Linden (Santa Mónica, 1961) es profesor de neurociencia en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore y uno de los más reconocidos investigadores actuales sobre el funcionamiento del cerebro. Linden aclara con lucidez, pasión y una pizca de irreverencia su punto de vista desde el primer capítulo: el cerebro no es esa obra de ingeniería, máquina perfecta, que nos dicen en el colegio o que nos enseñan en los documentales de la televisión. Ni mucho menos: el cerebro no es un “diseño elegante”. Su función es extraordinaria, pero los “planos de su construcción” son extravagantes e ineficaces.

   El cerebro, en su obligada respuesta para adaptarse a los problemas y trampas de la evolución, ha ido desarrollando continuamente soluciones “de parche y chapuza”; en él se pueden apreciar estos “fallos de diseño”. Sin embargo, precisamente esa aglomeración de soluciones parciales, tan acientífica si la observamos en su conjunto, es la que ha permitido, como se decía anteriormente,  que el ser humano genere sentimientos y emociones como nunca antes había ocurrido. Es, pues, un órgano de una eficacia probada y de un rendimiento sorprendente. Describir estos procesos es el objetivo que se propone este estudio.

   Linden explica con claridad y rigor el funcionamiento químico-eléctrico de sinapsis y neurotransmisores; insiste en la “falta de rigor” en el diseño del cerebro también desde un punto de vista espacial; explica detalladamente y con ejemplos el concepto de plasticidad neuronal; concluye, en fin, que el número exagerado de neuronas (unos cien mil millones) se debe precisamente a esa acumulación de soluciones parciales  (soluciones anacrónicas ya en muchos casos) que nunca se han “reformado” teniendo en cuenta  un plan general de ahorro y eficiencia.

   Sumamente interesante es su análisis de las percepciones sensoriales. La tradición cultural y social impone el sentido de la vista como el más fiable, para ir descendiendo en fiabilidad hasta el oído y el olfato. Esta tradición condicionó  las viejas teorías sobre la información y su validez indiscutible cuando hay testigos oculares (como sigue ocurriendo en los tribunales); de este modo, durante mucho tiempo nos hemos afirmado en la idea de la “información objetiva”. Así, cualquier estudiante recién llegado a la Universidad repetirá como “lección aprendida” aquello de que “las cosas son como son”, de que “los hechos suceden como suceden” y que la misión del periodista es tomar nota de lo que ha sido y ha ocurrido. Estas afirmaciones sobre nuestra capacidad y fiabilidad sensoriales –afirma Linden- sencillamente no son ciertas.

   A lo largo de miles de años de “bricolaje evolutivo” (son sus palabras) nuestro sentidos han evolucionado para percibir unas cosas y para ignorar otras; nuestras percepciones no tienen por qué coincidir con las del vecino; mi vecino y yo no tenemos por qué ver eso que llamamos “realidad” de la misma manera, aun siendo ambos testigos oculares simultáneos de un acontecimiento. ¿Se podría hablar de manipulación sensorial? Hay razones biológicas que explica Linden, como sucede en el caso de la vista, para demostrar una cierta distorsión; el camino del órgano y sentido de la vista es tortuoso y los “mapas sensoriales” de que disponemos reflejan esa misma ineficiencia evolutiva.

   A ello podríamos añadir que la  plasticidad neuronal desde hace miles de años es fundamentalmente social y cultural; como consecuencia, nuestras percepciones sensoriales se confrontan continuamente (cognitivismo puro) con los modelos visivos, auditivos, de comportamiento etc. que tenemos almacenados y registrados por aprendizaje, por mímesis, por odio o por pasión. Resulta muy arriesgado, por tanto, cuando no erróneo, afirmar la “misma realidad” para todos; por ello mismo también resulta tan difícil cambiar los patrones y modelos que tenemos interiorizados.

   Un capítulo especialmente llamativo de El cerebro accidental es el dedicado a explicar, el comportamiento sexual de los seres humanos por motivos del desarrollo cerebral. Idea recurrente en los tres autores es esa falta de “programación” y racionalización que conduce a que el cerebro humano sea demasiado grande y que, por razones estrictamente del “canal de parto” deba desarrollarse  durante muchos  años fuera del útero materno. La cría humana es incapaz de alimentarse y valerse por sí misma hasta más allá de la adolescencia y su madre no es capaz por sí sola de proveer a todos los cuidados que durante tanto tiempo exige una cría humana: de ahí que se hayan ido estableciendo relaciones consolidadas entre hombres y mujeres; de ahí que los varones acepten hacerse cargo (al menos parcialmente) del cuidado de las crías. La promiscuidad de la mayoría de las especies, de machos y hembras, se “negocia” por la conciencia en el hombre de una paternidad segura (cosa que sucede en el noventa por ciento de los casos; este aspecto lo desarrolla en profundidad Richard Dawkins en El gen egoísta) y por la seguridad en las mujeres de un apoyo fundamental para sacar adelante a sus crías.

   Los cambios que todos conocemos de madres que cuidan solas a sus hijos, de nuevos tipos de familias, de uso de anticonceptivos, de las distintas formas de sexualidad, etc. –dice Linden- aún no han no han pasado por el proceso de selección que supone un proceso tan lento como el de la evolución; y en el caso específico del cerebro hay que sumarle la ingente cantidad de neuronas (con una mucho más ingente capacidad generadora de sinapsis), que se “mueven” muy lentamente, y que desde que aparecieron, en su gran mayoría hace millones de años,  no han experimentado cambios sustanciales.

   No sé si esta interpretación es la más correcta. En todo caso contribuye, como el libro en su totalidad, al debate y al mayor conocimiento del cerebro, para explicar comportamientos, capacidades y emociones.

   Antonio Damasio (Lisboa, 1944), profesor de “Neurociencia, Neurología y Psicología” en la Universidad  del Sur de California, premio “Príncipe de Asturias a la Investigación Científica y Técnica” en 2005, se propone en este estudio analizar cómo el cerebro construye la mente y, además, cómo el propio cerebro consigue que esa mente sea consciente, que seamos conscientes.

   Sabíamos (o intuíamos) que la mente es la manifestación más evidente del cerebro, algo así como su fruto visible y concreto. Solemos también atribuir la característica diferencial de los humanos al manifestarse de la “conciencia”; pensamos que adquirimos como especie el apellido sapiens, cuando algún antepasado remoto pensó en sí mismo de manera reflexiva y  no puramente referencial; cuando pudo tener memoria del pasado y se atrevió a proyectar el futuro; cuando se hizo, de manera muy rudimentaria seguramente, las preguntas más elementales que después hemos incorporado al acervo elemental y jocoso de la especie.

   Para ello el autor parte de los estudios clásicos y de los más recientes que relacionan la conciencia con el troco del encéfalo; se apoya también en la tradición conceptual sobre la mente y la conciencia que alcanza uno de sus mayores exponentes en William James  (para los literatos, el hermano de Henry). En síntesis, abundando en estudios como el mencionado anteriormente, se trataría de “elaborar una representación del cerebro en el momento en que contiene una mente consciente”.

    El cerebro, humano y no humano, hace muchos miles de años que dispone de una mente activa; la conciencia, sin embargo, se hace presente sólo cuando esa mente es capaz de desarrollar un testigo de sí misma, ser simultáneamente sujeto y objeto. ¿Es posible trazar un recorrido evolutivo, plantear un análisis neurológico que, al menos como hipótesis plausible, dé cuenta de este hecho tan trascendental? Éste es el reto que se propone (y nos propone) el autor.

   Damasio inicia este fascinante recorrido desde las neuronas, los axones y las sinapsis, constata “patrones neuronales” que se hacen evidentes en resonancias y tomografías axiales; propone que necesariamente, habida cuenta de todas las evidencias evolutivas y de las que se pueden observar en la actualidad,  es la región del encéfalo el área  del cerebro que desempeña el papel primigenio en la formación de la mente (como es lógico, con el paso del tiempo se le añadirán nuevas áreas) y, consecuentemente, en la formación de la creatividad, la memoria y los “procesos del sí mismo”, es decir, de la conciencia.

    Constata que en el cerebro se representan, a modo de mapas, los “aspectos más estables de la función corporal”. La representación de estos mapas se sitúa más concretamente –escribe Damasio- debajo de la corteza cerebral, en la región superior del tronco encefálico. De ser esto así (y parece que no hay dudas al respecto) los sentimientos primordiales, como el dolor y el placer, se generan también en los animales; y los sentimientos más complejos, como el apego y las emociones,  también; al menos en los animales que nos rodean, incluidos, por supuesto, los que nos comemos.

  La mente es, por tanto, el resultado de la continua elaboración de los mapas que efectúa el cerebro; porque el rasgo distintivo del cerebro es precisamente su asombrosa capacidad para crear mapas, y es precisamente la conciencia quien, en un proceso constante de interacción, nos permite percibirlos, relacionarlos, racionalizarlos etc.

   Si observáramos al microscopio un fino corte horizontal de la corteza cerebral, veríamos físicamente estos mapas, veríamos líneas y cuadrículas, como si se tratara, por ejemplo, del plano del Eixemple de Barcelona. Es decir, al hablar de “mapas” no proponemos una metáfora más o menos afortunada –escribe Damasio-, sino que estamos, en realidad, ante algo parecido a una pantalla electrónica que dibuja líneas con luces LED.

   Estos mapas se caracterizan, por un lado, por su extrema movilidad, dado que representan continuamente patrones tomados del presente, como pueden ser el funcionamiento y movilidad de una mano o de cualquier otro órgano; de oír una palabra, de leer una línea, de observar un árbol, etc. etc. Y también, por otro lado, por su carácter consciente o inconsciente de representación, de modo que podemos ver, oír, caminar, etc., pero también recordar, soñar o divagar: percepción y recuerdo.

Mapa de las actividades de la corteza cerebral, de forma artística utilizando texturas procedentes de cartografía real de Nueva Zelanda. (de La Cartoteca: http://alpoma.net/carto/)

Como se indicaba anteriormente, Damasio defiende que  la conciencia nace con los sentimientos primordiales y, por tanto, en el tronco encefálico que compartimos con la mayoría de los animales; cierto es que, después, desempeña un rol fundamental la corteza cerebral, tanto en la elaboración de mapas visuales como auditivos o sensoriales en general. Esta extraordinaria capacidad del cerebro es la que nos permite la gestión y el control tanto de nosotros mismos como de nuestro entorno; de modo que, aunque los animales no humanos tengan, según esta apreciación, un “principio de mente” la intervención de la corteza cerebral sí parece ser un hecho diferencial del cerebro de  los humanos. Si lo somos, es porque poseemos un cuerpo con un cerebro que ha sido capaz de crear eso que llamamos “mente”, de tomar conciencia de sí mismo, de desdoblarse en sujeto y objeto; de replegarse sobre sí mismo como las circunvoluciones de la propia corteza cerebral.

   Después de analizar la mente, su complejidad y su capacidad de representación, entra Damasio en el núcleo de su propuesta: la conciencia y sus distintas formas. Este análisis resulta sorprendente y fascinante. Comienza delimitando neurológica y lingüísticamente “emoción” y “sentimiento” para llagar a eso que él llama “el sí mismo”. A continuación analiza qué es la conciencia: “un estado mental en el que se tiene conocimiento de la propia existencia y de la existencia del entorno”. Si no hay mente, no hay conciencia; si hay mente, hay algún tipo de conciencia. Damasio analiza la conciencia como un estado  que admite gradaciones: hay una conciencia, que llama “conciencia autobiográfica”, que precisa la existencia de un lenguaje articulado y que, por tanto es  claramente la que define al ser humano. Hay también una conciencia, que llama “conciencia central” que no requiere la presencia del lenguaje articulado; más aún, su aparición en el proceso evolutivo es previa a la aparición del lenguaje. ¿Cómo es esta conciencia? Parece difícil de cuantificar y caracterizar; con seguridad no permite el recuerdo ni la ensoñación ni proyectos de futuro, pero sí un grado conocimiento de la propia existencia y del entorno.

   En este punto Damasio hace una afirmación parecida a la que se atribuye a Protágoras: no tengo suficientes razones para afirmar que muchos animales tienen conciencia, pero tampoco tengo razones para afirmar que no la tienen.  Su opinión científica parece decantarse por pensar que sí tienen conciencia, aunque (parece decir entre líneas) le falten aún algunas comprobaciones. De todos modos su razonamiento en este sentido es científicamente impecable: si los comportamientos de una determinada especie se explican mejor teniendo en cuenta que dispone de un cerebro dotado de procesos mentales y no sólo de “disposiciones motoras”; si el cerebro de esa especie dispone de los componentes  necesarios para formar mentes conscientes (como en los humanos y en otros animales no humanos), esa especie tiene conciencia. En efecto, como se decía con anterioridad, la mente se origina en la región del tronco encefálico, si bien en el “homo sapiens” se completa en las distintas áreas corticales.

   En resumen, tres autores imprescindibles para cualquier curioso o interesado en el porqué de nuestra especie y en las relaciones que mantenemos con las otras especies. El planteamiento en los tres casos pertenece estrictamente al paradigma científico, si bien Levi-Montalcini añada algunas  apreciaciones “humanistas” (hay en su libro una buena parte autobiográfica) y Antonio Damasio tenga en cuenta las aportaciones “psicologistas” de William James y de la tradición anglosajona.

    Como decía Popper, las propuestas del conocimiento están sometidas siempre al principio de falsabilidad y eso es lo que nos permite avanzar en la investigación y desarrollarnos como especie consciente. 

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El canto del cisne del periodismo o la muerte del sueldo

El canto del cisne del periodismo o la muerte del sueldo

Por Joaquín Aguirre Romero

Creo que hay un error interpretativo, un problema de percepción. Los que han decretado “la muerte del periodismo” se referían en realidad a “la muerte del sueldo del periodista”. Te dicen que el mundo ha cambiado, que han pasado cosas, etc., que es lo mismo que le diría un mamífero a un dinosaurio. Podría parecer una muerte accidental, pero ya hay unos cuantos cadáveres en la morgue esperando a los forenses. No es casualidad ni mala suerte. Más bien el fracaso de las estrategias desarrolladas hasta el momento por los mismos que se presentaban como gurús. Los cierres y recortes se suceden a tono con el clima del país. Los empresarios de la información aprovechan el río de sangre para navegar en sus yates. Pero algunos teorizany eso ha causado indignación.

 A pesar de lo que diga el señor Juan Luis Cebrián*, antiguo director de El País, y hoy Presidente y Consejero Delegado de PRISA., el Periodismo no ha muerto. ¡Para nada, desde luego! Los que sí que se han muerto son los empresarios y directores de periódicos como es debido porque han perdido el sentido de su función. Los periodistas siguen siendo periodistas… si les dejan. Pero hace tiempo que se perdió el rumbo sobre cuál era la tarea que debían cumplir los medios y, como es lógico, los que allí trabajan. Se olvidó interesadamente la especificidad de la empresa informativa respecto a otro tipos incluyéndola en la norma simple y general de que una “empresa es para ganar dinero”. Lo importante aquí, como en tantas otras cosas, es el camino escogido para ganarlo.

La entrada de la “mentalidad gestora” en los medios antepone el rendimiento económico a la información estableciendo una falsa dicotomía. La absorción de las empresas periodísticas dentro de conglomerados mediáticos que apostaban por aquello que producía más beneficio al margen de cualquier otra consideración se ha demostrado absolutamente errónea en su planteamiento y desastrosa en sus consecuencias porque el buen periodismo es muy necesario y hoy más que nunca.

La queja esgrimida de que la sociedad se ha transformado tecnológicamente olvida que ese cambio se ha impulsado desde el mundo empresarial, que vio la posibilidad de mayores beneficios cambiando el sector de la información. Ahora les resultan más rentables unas cosas que otras. Y entonan cantos del cisne por el periodismo convertidos en raperos de mal agüero. Justificar los errores propios mediante la “pérdida de prestigio” (según las palabras de Juan Luis Cebrián) de la profesión periodística es de bastante mal gusto cuando se ha llevado a la profesión periodística al borde del circo para justificar las demandas de la publicidad de públicos mayores. No me extraña que los trabajadores del diario, enfrentados a un ERE pidan su cabeza privilegiada. Señala el señor Cebrián:  “En ese nuevo entorno, el papel del periodista ha cambiado”. Según Cebrián, para degradarlo. “Los diarios ya no vertebran la opinión pública. Y eso genera gran vértigo. Sigue teniendo un papel, pero ya no ese cuarto poder de los años cuarenta o cincuenta”. En su opinión, se ha producido una pérdida del papel de intermediación de la prensa entre la sociedad y el poder. Hasta el punto de que “la pérdida de prestigio de la democracia tiene que ver con la de los medios y viceversa”*.

No sé qué entiende el Consejero Delegado de PRISA por “vértigo”, pero me imagino que es algo que oscila entre la náusea sartreana y la montaña rusa del parque de atracciones, que viene a ser, en clave metafórica, la travesía que han hecho recorrer al Periodismo en sus aventuras empresariales mediáticas. Han transformado a los lectores en consumidores de medios y han convertido a los medios en circo y espectáculos. 

La búsqueda de audiencias mayores en un marco global condenaba a los medios a transformarse en espectáculos cada vez más banales y vacíos. La única forma de evitarlo era apostar por una pedagogía de los medios que enseñara su valor, formara a los lectores en el valor de la información en una sociedad democrática como configuradora de la opinión pública y controladora de los partidos. Se hizo lo contrario. No es la degradación de los medios lo que arrastra a la democracia, ni la degradación de la democracia la que arrastra los medios, como dice el señor Cebrián. Es la degradación de la idea de formar ciudadanos (personas conscientes), que es consustancial a la democracia, para no convertirla en un circo de votantes ignorantes en el que los medios se subastan al mejor postor político o empresarial como forma de conseguir privilegios en distintos ámbitos según a quien le toque el poder.

 Si el binomio “política-medios” no ha funcionado bien y se han arrastrado mutuamente es porque no han cumplido ambos las funciones sociales que se esperaban de ellos. Esto es bastante distinto a lo que parece querer decir el señor Cebrián y es responsabilidad de las líneas emprendidas por las empresas y no por la mayoría de los profesionales, que deseaban poder hacer sus informaciones con libertad y honestidad que son los valores que reconocen los lectores. De otra forma, unos se alejan porque no les interesa y otros porque no les convencen. Han proliferado los medios ciudadanos porque no se sentían identificados con los medios profesionales. Esa es la crítica que se hizo a los medios desde el 15-M.

 Se ha destruido la idea de “lector” sustituyéndola por la de “consumidor de información”; se han cambiado la idea de “noticia” por la de “contenidos”, que implica una consideración muy distinta de lo que es contable y porqué. Se ha informado para vender y no porque hubiera que informar. Se busca llamar la atención y no atraer el interés ciudadano. Se necesitaba apostar por lectores cultos y por la extensión de la cultura como forma de profundizar en una sociedad democrática consciente. Lo que se hizo —en general— es lo contrario: apostar por una extensión mediática basada en el embrutecimiento chabacano del puro consumo informativo, en el que las redes sociales han sustituido ya a los medios tradicionales.

 La publicidad abandona los medios menos rentables y se dirige a buscar la eficacia en donde se producen las concentraciones de atención. El señor Cebrián ha dicho: “Mientras que la publicitad crece en América, en España y Portugal no ha hecho más que caer en los últimos tres años”. PRISA mantiene mercado en ambos continentes y, con esa experiencia, Cebrián alerta de la burbuja que se desinfla en Europa y que ahora está en auge en América.

 Está bien que alerten de los males. Pero me temo que serían muy discutibles las causas y los causantes de esos males. La deslocalización empresarial no es la deslocalización informativa, que está vinculada a sus públicos. No es lo mismo un fábrica de zapatos que un periódico, por obvio que parezca. Solo plantear las diferencias entre mercados informativos emergentes (por llamarlos así) y los que están en crisis, muestran perfectamente la óptica desde la que se plantea la cuestión. Si la publicidad no fluye es también porque se está dirigiendo a las cestas en las que estas mismas empresas están diversificando sus huevos. han jugado a todas las barajas hasta que ha dejado de ser rentables para ellos algunas.

Hace muchos años que esto comenzó. Se fueron sacrificando los fundamentos del periodismo, su engarce y compromiso con la sociedad, que pasaba a ser vista como un mero mercado. El periodismo es una profesionalización de una función social: la necesidad de estar bien informados mediante la reducción de la creciente complejidad del entorno. El mundo se hace más complejo por su interconexión y necesitamos tener información sobre lo que ocurre y por qué ocurre. El enfoque mercantilista de la información, por el contrario, cree que un medio es un instrumento para concentrar la atención y aprovechar para venderles algo, incluida la propia información.

La ausencia de compromiso informativo característica de los que solo piensan en términos de “resultados” acaba determinando la vida de los medios y de dónde resulta más rentable invertir el capital. Los trabajadores sobran. Es lo que ha logrado la admirada Arianna Huffington.

La importancia que hemos estado concediendo a la campaña en favor de convertir a Arianna Huffington literalmente en “musa de la izquierda liberal”, según el diario El País adquiere ahora claridad ante la perspectiva de un ERE que recorte la plantilla en el periódico.

El éxito de Arianna Huffington no es hacer un medio sin periodistas, sino tener periodistas sin sueldo, pues no en otra cosa se ha basado su “éxito empresarial e informativo”, el fenómeno comunicativo del siglo XXI, según el diario. Las manifestaciones en Estados Unidos contra la reina de la visibilidad como pago han sido de gran alcance. El País celebró como una victoria propia la sentencia en la que el juez “tumbó” (fue la expresión usada en el titular) las pretensiones de recibir alguna remuneración por su trabajo al venderse The HuffingtonPost a AOL por más de trescientos millones de dólares. Ahora se ven las intenciones.

El caso adquiere su importancia a la vista de lo que vaya a ocurrir con El País y su propia competencia, El Huffespañol quizá debería pasar a llamarseEl Puffington. Que el modelo sea no pagar a los profesionales y sustituirlos por blogueros felices porque tienen otras profesiones con las que mantenerse vivos, acaba siendo coherente con los discursos negativos del Consejero Cebrián. Al final, según esta filosofía y planteamiento empresarial tan celebrado, los que participan en el circo mediático se deben considerar contentos con que se les permita saltar a la pista. Quizá el Consejero Delegado no le ha explicado bien a los trabajadores el inmenso honor de escribir en el periódico y el valor meramente simbólico de sus sueldos.

 Con esto se confirma que si la profesión está en las noticias, el negocio está en los flujos de información, siendo indiferente cuál sea su motivo u origen. Como titulaba con gran sinceridad The Huffpost: “Not Our Problem”. El escueto titular era la respuesta a Rupert Murdoch, que había acusado a The HuffingtonPost de tener unos pocos periodistas en plantilla y “robar” las informaciones a los otros.

Confirmamos, pues, que sobre lo que el señor Cebrián está teorizando es la muerte del sueldo, como tantos otros empresarios que han basado su éxito económico y su ruina moral en becarios y puestos precarios de trabajo. La deriva de estos últimos años no ha sido hacia el periodismo de calidad sino hacia el de precariedad, reduciendo las posibilidades de informar mejor a una sociedad que creciera en paralelo con la propia información. Eso no le ha importando a nadie. Hay que pensar menos en el poder y más en los ciudadanos

Allí donde crece la información —no solo el negocio— es donde existe el interés por lo que ocurre en el mundo. Hace ya mucho tiempo que la información es la excusa y no el objetivo. No es culpa de los profesionales, sino de aquellos cuyas estrategias han fallado estrepitosamente.

* “Cebrián afirma que la prensa ya no vertebra la opinión pública”. El País 22/04/2012 http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/04/22/actualidad/1335120279_956448.html
Joaquín Aguirre Romero es profesor del Máster Universitario en Investigación en Periodismo: discurso y comunicación (MuiP, UCM)
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